La esquiva Navarra…
No es que no nos guste, al contrario, pero Navarra parece que se nos escapa de las manos en cuanto Marvin pone las ruedas allí… Dos días jugando al gato y al ratón…
Salida
Llegada
Distancia
Loarre (ES)
Plana de la Negra (ES)
290 km
Pensábamos que estábamos allí, pero… no. Sin embargo, vimos claramente este gran cartel rojo que decía “Navarra” (o “Nafarroa” para los lugareños, ¡porque en Navarra se habla euskera, señor!). No nos lo podíamos perder, además, porque es el primer cartel de límite de comunidad autónoma que logramos ver desde que salimos, aunque ya hayamos cruzado tres comunidades autónomas (y no es por no buscarlos… )! Y sin embargo, cuando creíamos que por fin habíamos llegado a Navarra, el tiempo justo para hacer una visita y, en una curva de la carretera, ¡estábamos de vuelta en Aragón! Es un poco como un episodio de aquella vieja serie, la Cuarta Dimensión, donde el protagonista queda atrapado en un pueblo al que siempre regresa, sin importar lo que hiciera para intentar salir de él…
Desde nuestro último post, pues, hemos reparado la fuga, salimos de Cataluña, atravesamos Aragón, hicimos un descanso en el castillo de Loarre, empujamos hasta el castillo de Olite, dormimos bajo un acueducto romano y cruzamos el Parque Natural de las Bardenas Reales de Navarra, y sin embargo, cada vez que llegamos a algún lugar para dormir y mirar el mapa, ¡estamos de nuevo en Aragón! La Cuarta Dimensión, os digo… 😱
Hay que decir que a primera vista, los paisajes son bastante similares a un lado y al otro del límite de las dos comunidades… Campos hasta donde alcanza la vista, durante kilómetros y kilómetros, y de vez en cuando, para variar un poco, otro campo, pero esta vez con turbinas eólicas o paneles solares. Y para no hacer las cosas a medias, cuando deciden poner molinos de viento aquí, ¡es en grupos de 100 o 200! Ocupa un valle entero, o una montaña entera, según el caso, y es como caminar por un bosque de molinos de viento… ¡En la lucha contra el cambio climático, seguro que Aragón y Navarra deben estar muy bien posicionados!…
El otro atractivo de la región (después del queso de Roncal) son los castillos medievales, todos muy bien conservados o reformados, como el castillo de Loarre (conservado) y el de Olite, totalmente reformado a principios de siglo según el modelo original. Lo suficiente como para pasear durante horas por los pasillos y las escaleras de caracol, subir a las torres, caminar por los jardines de la reina o explorar las salas de armas…
Y para retroceder un poco más en el tiempo, anoche dormimos en un lugar sorprendente: el yacimiento arqueológico de Los Bañales, una antigua ciudad romana en medio del campo, en lo más profundo de Aragón. La mayoría de las excavaciones han sacado a la luz los restos de una ciudad romana mediana del siglo II a.C., con, entre otras cosas, las termas mejor conservadas fuera de Italia y estelas con los nombres de distintos personajes ilustres que merecían tener su estatua expuesta allí. El lugar más curioso, sin embargo, es sin duda el acueducto que transportaba agua desde un pequeño embalse hasta las termas, y cuyos pilares aún permanecen en pie, en medio de los campos de trigo. Es bastante surrealista pasar con Marvin entre dos pilares y pasar la noche allí, pensando que estas piedras, a ambos lados del camión, llevan allí más de 2.000 años… Considerándolo todo, recuerda un poco a unos Moaïs de la Isla de Pascua custodiando los campos de trigo de los alrededores…
Y para terminar con un poco de naturaleza, comenzamos nuestro descenso hacia el sur (y finalizamos nuestra visita a Navarra) con el Parque Natural (y Reserva de la Biosfera) de las Bardenas Reales, una de las cuatro zonas desérticas o semidesérticas en España (veremos dos en total, con el desierto de Gorafe).
Aclaremos las cosas desde el principio, aquí un desierto poco tiene que ver con grandes dunas de arena donde no crece nada… En realidad es una zona muy (muy, muy…) árida, donde no crecen sólo unos arbustos espinosos y dos o tres serpientes, y de las que emergen extrañas chimeneas de tierra y piedras que la erosión se ha olvidado cuando pasó por allí… Con 30°C al mediodía de mediados de marzo, basta decir que no es exactamente el lugar más hospitalario del planeta… ¡Pero estéticamente es impresionante (incluso sin dunas de arena)!…
Las pistas de tierra que por allí discurren, en cambio, se parecen bastante más a los del desierto que a las rectas y lizas carreteras del resto de Navarra. Así que tuvimos nuestro primer día al 95% en pistas y nos alegró ver que nada se había movido en Marvin, salvo nuestra planta verde (ya no demasiado verde), que había tirado la toalla y saltado de su maceta… Y para los ornitólogos que conozcan la zona, no, lamentablemente no vimos ninguna avutarda… 😉
Antes de salir de Aragón y continuar hacia el sur, dormiremos hoy en la Plana de la Negra (léase Bardena Negra, ya que Aragón también tiene una parte muy pequeña de Bardenas). Nada que ver con la parte desértica ya que estamos rodeados de pinos, pero desde aquí, a unos 500m de altitud, estamos al borde de un gran acantilado que domina todas las Bardenas “bajas” (la parte desértica) y la gran llanura agrícola alrededor. ¡Una última mirada hacia el norte (y los Pirineos nevados a lo lejos) antes de girar decididamente hacia el sur!
Estadísticas generales de la aventura hasta el momento
Distancia total (km)
Gasoil (L)
Países visitados
610 km
50 L
2













































