No proclaméis la libertad…
Semana 5
Una semana más para cruzar buena parte de Castilla y León, visitar 2 países, 4 capitales de provincias, muchas catedrales, y para descubrir que nos engañaron !… El país de las avutardas no es Cáceres si no Zamora !…
Esta semana…
Salida
Llegada
Distancia
Sierra de Gredos (ES)
Embalse de Villameca (ES)
731 km
Estadísticas generales de la aventura hasta hoy.
Distancia total (km)
Gasoil (L)
Países visitados
4.504 km
685 L
3
Con la (relativa) bajada de las temperaturas salimos de nuestras montañas para seguir hacia el norte. Y cuando ya habíamos desistido de poder ver cabras montesas en la Sierra de Gredos (donde se ven más que en cualquier otro sitio, al punto de que hasta el logo del parque natural es una cabra montesa), una mamá y su bebé cruzaron la carretera justo delante nuestro. El final ideal de una estancia de 3 días en la Sierra de Gredos, antes de llegar a nuestra próxima parada: Ávila.
Ávila
Ávila es la capital autonómica más alta de España, con 1.182 m sobre el nivel del mar. Eso no significa que haga más fresco allí (nos mintieron los del tiempo cuando dijeron que bajaban las temperaturas…), pero aparentemente es común que nieva en invierno (lo que debe dar fotos bonitas). Ávila es conocida por su muralla, conservada intacta alrededor del casco antiguo, y por esta misma muralla la ciudad está catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Ávila también es famosa por su catedral y todo su rosario de iglesias de todos tipos porque sí, es aquí donde nació y vivió Teresa de Ávila (o Teresa de Jesús para los amigos), monja carmelita española, beata y santa y, por si fuera poco, Doctora de la Iglesia.
Las murallas de Ávila son bastante bonitas, pero la omnipresencia de productos derivados de Santa Teresa (galletas de Santa Teresa, frutas y verduras frescas de Santa Teresa, embutidos de Santa Teresa, jamón de Santa Teresa, productos de belleza de Santa Teresa, etc.), al final, cansa un poco… Ávila ha entendido muy bien la idea del «holy business»: no se puede aparcar a menos de un kilómetro de la muralla a menos de pagar 12 euros, a los que hay que sumar las entradas a las diferentes iglesias y la catedral (cada una con una entrada diferente), el acceso a determinadas partes de la muralla (otra entrada) y un sinfín de restaurantes “típicos” o de “especialidades locales”, tiendas de souvenirs con la imagen de Teresa y hoteles de lujo dentro de la muralla. Ávila pertenece al Patrimonio Mundial de la Humanidad, por supuesto, pero a esa parte de la humanidad con suficiente dinero para pasar un día en el casco antiguo sin correr el riesgo de recibir una llamada de su banquero… Al cabo y a la fin, todo un poco alejado de la filosofía de Santa Teresa…
Al menos aprovechamos nuestra estancia en Ávila para hacer nuestra colada ☺️, antes de poner rumbo a Salamanca. Por el camino, encontramos por casualidad un lugar emblemático para pasar la noche ya que estuvimos justo al lado de la ermita de Nuestra Señora de la Peña, no muy lejos del pueblo de Arapiles. Resulta que fue precisamente aquí, en la colina donde estábamos, donde el Duque de Wellington le dio una paliza histórica al ejército de Napoleón (Bonaparte) en 1812, destruyendo las esperanzas de este último de invadir Portugal y expulsar al ejército británico-portugués de allí, y reforzando la reputación de Wellington como militar sabio y excelente estratega. El ejército francés sólo se salvó porque los defensores españoles aliados de Wellington se retiraron de una parte de la colina sin avisar a este último, lo que permitió a los franceses huir… Quien haya cocinado alguna vez un solomillo Wellington sabrá cómo lo hicieron los británicos para derribar al ejército de Bonaparte… 😜 Así que fue allí, en nuestra pequeña colina donde la batalla de los Arapiles, junto con la derrota de la campaña de Rusia el mismo año, cambió el curso de la historia y marcó el fin de la dominación de Bonaparte sobre Europa…
Salamanca
Salamanca es la universidad más antigua de España y la cuarta más antigua del mundo, pero aún más impresionante es caminar entre sus muros donde aún se pueden leer inscripciones en latín escritas con sangre de toro, o descubrir en el recodo de un pasillo las pinturas románicas de la catedral vieja, después de estar, apenas dos segundos antes, en la catedral nueva (que igualmente data de los siglos XVI a XVIII). Porque sí, entre otras grandes ideas, los salmantinos tuvieron la sensatez de conservar su catedral vieja y construir una nueva justo al lado, cuando la mayoría de otras ciudades construyeron sus catedrales una encima de otras… Sin embargo, no tuvieron el mismo buen sentido con la muralla que rodeaba el casco antiguo y que, a diferencia de la de Ávila, aquí quedó casi completamente destruida…
¡El patrimonio de Salamanca es sencillamente increíble! Como si las diferentes facultades de la Universidad estuvieran alojadas en edificios cada uno más bello que el otro… Como en Cambridge o Bolonia, las paredes parecen rebosadas de Historia (con “H” mayúscula), y cuando se puede tener la suerte de visitar la Sede de la Universidad (el edificio de las Escuelas Mayores o tradicionales: letras, ciencias, derecho, artes, en contraposición a las “escuelas menores” como ingenierías y otras de formaciones profesionales o más reciente) acompañado por el asistente del Rector, como tuvimos la oportunidad de hacerlo (gracias de nuevo, Isa y Juan Ramón, por esta experiencia), es como caminar en un libro de historia donde cada capítulo estaría puntuado con una anécdota transmitida de generación de estudiantes en generación de estudiantes desde tiempos inmemoriales…
La joya monumental de la ciudad, pero, es sin duda el conjunto de sus dos catedrales, y en especial la catedral vieja cuyos muros aún están cubiertos de pinturas románicas de los Siglos XII y XIII. En las paredes de Salamanca también se pueden ver los «victor» (victoria o vencedor, en latín), que los estudiantes que finalizan con éxito su tesis doctoral pueden optar por pintar en una pared de su facultad, acompañado de su nombre, para la posteridad. Algunos personajes famosos y políticos de ayer y de hoy también han tenido este honor, pero entre los papas, emperadores, reyes u otros escritores y filósofos, el que más destaca es sin duda el último que ha sido pintado, de forma póstuma, en una pared del edificio de Escuelas Mayores: el de Miguel de Unamuno, emblemático y carismático rector, omnipresente en la Universidad de Salamanca que, según la versión oficial, murió de una enfermedad repentina, sin que haya explicación oficial de por qué acudieron agentes de la Falange franquista a visitarlo en su casa, pocas horas antes de que lo encontraran muerto… La cita que acompaña a su «victor»: «No proclaméis la libertad de volar, sino dad alas«.
Los literarios se unirán a los geógrafos para decir que Salamanca también es conocida por el río que discurre a sus pies: el Tormes, que dio nombre a la famosa novela española anónima «La vida del Lazarillo de Tormes», que transcurre en Salamanca. Así que para cerrar nuestro capítulo salamatino, seguimos el Tormes hasta su desembocadura en el Duero, en la frontera entre dos países (España y Portugal) y 3 provincias (Salamanca y Zamora en España, y Beira Baixa, en Portugal). Aquí se encuentra el Parque Natural Internacional de los Arribes del Duero, donde el río homónimo (Douro en portugués) ha excavado en la roca impresionantes cañones que hoy sirven de frontera natural entre ambos países. Los numerosos miradores sobre los cañones son observatorios excepcionales para ver decenas de rapaces (principalmente alimoches y buitres negros y leonados) que por allí revolotean…
Arribes del Duero, Zamora y Lagunas de Villafáfila
Durante nuestra noche en la confluencia del Tormes y del Duero, pudimos comprobar una de las particularidades del Duero en la zona de los Arribes, que son las enormes variaciones de caudal del río, hasta el punto que la central hidroeléctrica portuguesa de Bemposta (justo arriba de donde estábamos) está equipada con una sirena que suena cada vez que la central se pone en marcha. El nivel del Duero aumenta entonces de casi 2 m, y su caudal se parece más al de un río desbordado que al del río tranquilo que vimos al llegar. Es bastante impresionante ver los cambios de caudal provocados por la central hidroeléctrica (e imaginar las consecuencias que esto debe tener sobre la vegetación y la fauna acuáticas)…
Así que aprovechamos para ver de más de cerca la central de Bemposta y, de paso, añadir un país a nuestra lista ya que la mitad de la presa pertenece a Portugal (y en esa mitad aparcamos evidentemente… 😁). Regresamos luego a la Vía de la Plata, ese eje que unía Sevilla con el Golfo de Vizcaya y por el que transitaban todo tipo de alimentos y metales preciosos, en la época romana. Hicimos una parada en Zamora (capital de la provincia homónima), para descubrir una localidad sumamente agradable y tranquila, en cuyo centro histórico conviven antiguas iglesias de piedra y edificios modernistas más o menos conservados. La mezcla resulta bastante acertada, pero además de su arquitectura, lo que realmente nos gustó de Zamora fue el ambiente de tranquilidad que impregna la ciudad. Como si la vida allí fuera más suave que en otros lugares, menos estresada, más relajada… El excelente restaurante donde comimos, Alsiguiente, sin duda también contribuyó bastante a nuestro aprecio por Zamora… 😜
Finalmente, acabamos aquel día en las lagunas de Villafáfila, unas pequeñas lagunas naturales perdidas entre los campos de trigo que, tras permanecer secas durante varios años, recuperaron un poco de agua durante las últimas lluvias de hace unos días. Como resultado, se han convertido en un paraíso para las aves migratorias de paso (y también para los residentes locales). En apenas unos minutos pudimos observar decenas de avefrías, avocetas y cigüeñuelas, además de alguna que otra garceta y grupos de cigüeñas. Inicialmente se suponía que íbamos a ver varias lagunas, pero al final sólo vimos una, porque cuando empezamos a movernos por la primera pista de tierra que vimos entre los campos de trigo, ¡nos encontramos literalmente rodeados de avutardas! Parecían salir de la hierba como setas en un bosque, cada vez más cerca de nosotros. Después de ver lo que vimos en los campos de Villafáfila, quien nos hará creer que la patria de las avutardas es Cáceres? ¡Mentira! ¡Todas las avutardas del mundo están en Zamora! 🤣
León
Después de unos dulces sueños con avutardas, volvimos a seguir nuestro camino, no sin cruzarnos con 3 avutardas más en un campo, al lado de la carretera… Dirección Léon, capital de la provincia homónima y paso obligado para los peregrinos en su camino hacia Santiago de Compostela (a 350 km de aquí). Lo más sorprendente de la ciudad es sin duda su catedral, estrecha y vertical, que la hace parecer más alta que las demás. El Palacio de San Marcos (ahora parcialmente reconvertido en un hotel de lujo) no se queda atrás, con su fachada esculpida en su totalidad con un nivel de detalle que casi haría pensar que el Dremmel ya existía en aquella época… 🤔
Aunque León fuera fundada por los romanos (otra vez ellos), no queda hoy mucho de romano en la ciudad, aparte de un puente. Sin embargo, el monasterio de San Isidoro se considera la Capilla Sixtina del arte románico, y la ciudad también es conocida por ser la cuna del parlamentarismo, ya que albergó, en 1188, el primer parlamento de Europa. También quedan algunos trozos de una muralla, que tiene aquí la particularidad de estar habitada (unas casas se construyeron adosadas a ella, entre dos pilares, a partir de la Edad Media…). En las estrechas calles del centro histórico también se pueden encontrar algunas tiendas curiosas, como surgidas de otra época, como una especializada en la venta de tripas secas de cerdo, para hacer salchichas y otro tipo de embutidos…
Astorga
Desde Léon, la idea inicial era seguir directamente hacia el norte, pero… escuchando sólo nuestro espíritu aventurero (y un poco Google Maps también… 😜), decidimos desviarnos un poco hacia el oeste para visitar Astorga, un gran pueblo conocido hoy por su catedral (tan monumental como la de Léon) así como por su palacio episcopal, construido por Gaudí (el mismo que en Barcelona) a inicios del Siglo XX. Astorga también tiene una muralla y… esto es casi todo lo que queda de lo que fue, un día, Asturica Augusta, próspera ciudad romana, hermana de Mérida (estando las dos ciudades unidas entonces por la famosa Vía de la Plata de la que llevamos varios días hablando y que inicialmente terminaba aquí)…
Embalse de Villameca
Finalmente, para pasar el fin de semana (la semana pasada tomamos la decisión de buscar lugares tranquilos y no movernos durante los fines de semana, para evitar las multitudes y las motos que parecen multiplicarse, los domingos, para ir a toda pastilla por pequeñas carreteras rurales…), nos instalamos al borde del embalse de Villameca, a unos veinte kilómetros de Astorga, y a mitad de camino de nuestra siguiente etapa, el lunes… Dos días disfrutando de las vistas sobre los montes nevados cercanos, el lago con sus aguas azules y los brezos en flor… El lugar ideal para meditar durante todo el fin de semana sobre todos estos peregrinos que hemos visto esos días, caminando hacia Santiago de Compostela, y que nos han recordado estos puntos comunes que nos hacen parecernos un poco a ellos: el deseo de viajar y de superarse, en el sentido de fijarse una meta y esforzarse por alcanzarla, y por el camino, el descubrimiento, incluso de uno mismo…
La semana que viene, seguramente estaremos cerca de añadir un país más a nuestra lista… 😉

































































































































