En tierra de volcanes…
Una semana para cruzar la mitad de Francia por su meridiano, paseando entre volcanes y bosques salvajes para llegar hasta la Borgoña, y más precisamente el Morvan (y su Parc Natural Régional). Esta semana, bajamos a un cráter, subimos al pico más alto de Borgoña, y aprendimos mucho sobre el verdadero Asterix y sus contemporáneos…
Salida
Llegada
Distancia
Viaduc de Millau (FR)
Mont Beuvray (FR)
707 km
Estadísticas generales de la aventura hasta hoy…
Distancia total (km)
Gasoil (L)
Países visitados
7.037 km
1.119 L
4
Parece que la meteo nos tiene mania… Cuando no llueve todo el día, llueve durante buena parte de él, y cuando parece que las cosas mejoran, vuelven las nubes negras y empieza a llover otra vez…
De Millau a Garabit (20/05/2024)
Dado que la previsión meteorológica era lluviosa para los próximos días, y que hasta se pronostican tormentas, decidimos acercarnos un poco más a nuestra siguiente etapa (la cadena de los Puys) haciendo una etapa de “kilómetros”…Por supuesto, podríamos haber llegado más lejos, pero también teníamos la oportunidad de volver a este lugar donde habíamos dormido en nuestro regreso de Eslovenia, con una vista impresionante al viaducto de Garabit. De un puente a otro, por lo tanto, y de la modernidad al patrimonio histórico, ya que este viaducto fue construido por Gustave Eiffel (el que hizo una torre 19 m demasiado baja, en París, para que tuviera la misma altura que el viaducto de Millau 😜 ), y que data de… ¡1880! Y como se necesitaron 8 años para construirlo (frente a los 2 y medio del viaducto de Millau), el viaducto de Garabit se inauguró en 1888…
Por supuesto, estamos lejos de la arquitectura moderna y de las líneas fluidas del de Millau, pero al mismo tiempo, el viaducto de Garabit tiene ese encanto indescriptible de las cosas antiguas a las que el tiempo da sus cartas de nobleza… Es bastante más corto (sólo poco más de 550 m) y mucho más bajo (122 m sobre el río), pero en aquella época, y durante algunos años, el viaducto de Monsieur Eiffel todavía ostentaba un récord mundial: su arco era, de hecho, el de mayor anchura del mundo!… Y además, sin querer predicar para nuestra parroquia de hoy, si tuviéramos que desmantelar algún día los dos viaductos de Millau y Garabit, este último sería el más ecológico, ya que es construido casi en su totalidad en acero (a excepción de las bases de sus pilares) y, por lo tanto, sería totalmente reciclable, a diferencia de los bloques de hormigón del viaducto de Millau… 😁
Pocas fotos hoy debido al tiempo (aunque estamos disfrutando de un pequeño respiro y de unos rayos de sol en el momento de escribir este post), y también porque no hemos parado realmente, entre Millau y aquí (salvo para un panorama de Millau, el valle y las gargantas del Dourbie y el viaducto al fondo, pero las nubes eran tan bajas que no se aprecia nada). Nos limitamos a admirar los bosques de Lozère y del Aubrac, a ambos lados de la A75, recordando nuestro paso por aquí el año pasado, y pensando que los Causses son, sin duda, una región muy bonita y agradable…
La ruta de los quesos (21/05/2024)
La región del Cantal es conocida por sus… ¡quesos! Y eso es bueno, porque parece que volvemos a tener un pequeño desacuerdo con el tiempo. Así que aprovechamos los pocos minutos (bueno, vale, una buena hora y media hoy) sin lluvia para ir de mercado!… En este caso, el de Allanche, un pueblecito muy bonito a medio camino entre Garabit y nuestro destino del día: el Puy de Sancy.
Las fotos no son muy buenas, realmente, pero la arquitectura de la zona es bastante bonita. Grandes casas de piedra, cuyos muros dan la impresión de ser tan gruesos que podrían soportar los inviernos más duros… Los tejados son de piedra o de pizarra, y las dos versiones combinan perfectamente con la piedra de las paredes…
En Allanche, hay un mercado tradicional todos los martes. Está lejos de ser el más grande o el más bonito de la zona, pero hay un camión de quesos en la entrada, así que ¿qué más se puede pedir? 😜 Allanche también tiene una iglesia románica, con cabezas humanas y animales esculpidas alrededor de la nave, justo debajo del techo. Y como las misas dominicales ya no generan tantos ingresos, parte del interior de la iglesia se ha convertido en un mini-museo de todas las estatuas románicas (no todas completas o en muy buen estado) que se encontraban allí, entre dos hornacinas…
Aparte nos gustaría explicaros cómo son los paisajes del Cantal o del Puy de Dôme (ya que esta noche estamos en el Puy de Dôme), pero como que hemos pasado todo el día bajo la lluvia, con las nubes a 10 m sobre el suelo, no podemos decir que vimos mucho realmente. Además, el viento se sumó a la fiesta, pronosticándose fuertes rachas para esta noche, por lo que nos fuimos a refugiar al bosque. Estamos al pie del Puy de Sancy (el pico más alto del Macizo Central, con 1.885 m), pero evidentemente ni siquiera hemos visto su color… Y lo peor es que nuestra aplicación meteorológica anuncia el mismo tipo del tiempo hasta el domingo al menos! ¡Basta decir que ver volcanes en estas condiciones será todo un reto!…
Hoy intentamos ver el lago Chauvet desde la orilla e incluso tomamos una foto tratando de no mojar demasiado nuestros teléfonos. También pasamos no muy lejos del lago Pavin, pero allí no tuvimos el valor de caminar los 50 m que nos separaban de la orilla para tomar otra foto del lago entre las nubes. Estaremos bien protegidos en nuestro bosque, y veremos mañana si tenemos la suerte de ver un volcán (y si no, no estamos lejos de Saint Nectaire, un pueblo también conocido por su… ¡queso! 😜)… Y para consolarnos , siempre podemos mirar las fotos del viaducto de Garabit iluminado anoche… Un pequeño momento de magia en el que incluso las nubes se disiparon por un momento para revelar un pequeño rincón de cielo azul…
En tierra de volcanes (22/05/2024)
Nos despertamos con un hermoso cielo azul encime de nuestras cabezas, y pensamos que todavía debíamos estar soñando… Pero las grandes nubes que comenzaron a cubrir todo el azul a nuestro alrededor rápidamente nos confirmaron que no, estábamos completamente despiertos… 😉
“Al mal temps, bona cara”, como dicen los catalanes, así que decidimos seguir las recomendaciones de la web del Parque de los Volcanes de Auvergne (una web muy bien hecha y muy útil, por cierto), y seguir una de las rutas destacadas para llegar al norte de Clermont-Ferrand por carreteras secundarias. Seguramente fue una buena idea, porque finalmente pudimos completar los 150 km de recorrido con apenas cuatro gotas de lluvia aquí y allá. Así que por fin pudimos ver los paisajes de Auvergne, y… ¡valió la pena!
Besse
Primera parada en Besse, muy cerca de donde dormimos. Besse es un pueblo mediano, más conocido por su estación de esquí (Super-Besse), pero también por ser un pueblo medieval bastante bien conservado. Y efectivamente, ¡era muy juicioso hacer una parada y un breve paseo por el centro histórico! Además de la veleta de su torre de guardia (en forma de cabeza de lobo) y de su casa de la reina Margot (donde se dice que pasó una noche durante su exilio en Auvergne), Besse también tiene una iglesia de piedra volcánica, con todos los capiteles de los pilares esculpidos con diversas figuras y escenas (descubrimos, a lo largo del día, que esto es bastante común por aquí…). Lo curioso es que la virgen (Notre Dame de Besse) es negra… En sí, no es nada excepcional (tenemos varias vírgenes negras en el sur…), pero la explicación del cartel colocado justo al lado de la estatua es bastante buena: en realidad, la Virgen de Besse no es realmente negra. Tiene el color de la madera que se ha conservado en tierra volcánica. La de la madera que ha permanecido al sol, que ha sufrido los rigores del invierno y, en definitiva, que tiene la pátina de la piel de la gente de esta tierra… Una buena explicación, ¿no? ¡Todo esto para no reconocer que es negra y listo!… 😁 Por lo demás, incluso con este tiempo lluvioso, era muy agradable perderse por las calles estrechas de Besse, entre las casas de piedra…
Saint Floret
Nos acercamos luego a Saint Floret, su castillo y… su estilo pintoresco, con sus calles adoquinadas y sus casas de piedra. Vinimos a Saint Floret por su castillo (lamentablemente cerrado), y descubrimos el resto del pueblo, que sin duda también merece la pena…
Saint NECTAIRE
Totalmente por casualidad (o casi 😇), la carretera de Saint Floret nos llevó a Saint Nectaire… Digámoslo de inmediato, no vimos ni una sola vaca, y la única lechería por la que pasamos tenía un aspecto muy industrial para un queso tan… local. Pero bueno, tampoco intentamos encontrar granjas que vendieran su propio queso, así que…
Saint Nectaire se divide en dos: el pueblo bajo (sorprendentemente llamado Saint-Nectaire-le-bas) y el pueblo alto (Saint-Nectaire-le-haut 🤔), que alberga la imponente Basílica de San Nectario que, en definitiva, es más o menos lo único que hay que ver en el pueblo. Porque sí, antes de ser un queso, San Nectario fue un hombre. Incluso se llamó Ypace, hasta que San Pedro (en persona) lo bautizó a orillas del Tíber y le puso como nombre de bautismo el nombre de Nectaire… Con este bonito nombre (muy de moda en la época, en los círculos festivos), Ypace recibió de San Pedro la misión de evangelizar la Auvergne (que ya entonces demostraba un espíritu rebelde resistiendo al cristianismo)… Es por sus buenos y leales servicios como evangelista que Nectario fue canonizado y se convirtió en… San Nectario (antes de evolucionar, más tarde, hacia un tipo de queso…)
Sea como sea, la basílica dedicada a San Nectario, en el pueblo que lleva su nombre, es sin duda la más bella e imponente que hemos visto hoy. En piedra volcánica, también tiene los capiteles de sus pilares esculpidos con escenas que cuentan la vida y obra de San Nectario, pero lo que es más sorprendente es que algunos de estos capiteles aún conservan sus colores originales. En un rincón de la basílica encontramos también el brazo de San Nectaire (bueno… la reliquia de su brazo), así como el busto de su hermano Baudime, también en forma de reliquia…
Orcival
De una basílica a otra, ya que nuestra siguiente parada fue Notre Dame d’Orcival, otra joya del estilo románico de la Auvergne. Para llegar pasamos por el collado de la Croix-Morand (1.401 m), que separa la zona sur (Sancy) del norte de la cadena de los Puys. Aquí empezamos a ver nuestros primeros volcanes, cuando tras cruzar el paso entre la niebla, el paisaje se aclaró de repente cuando volvimos a bajar en el valle, al otro lado. Las vistas son evidentemente espectaculares, pero lo que más nos sorprendió fue la roca de Tuilière, una montaña enteramente formada por conos de basalto, que forman como escalones hasta la cima.
La basílica de Orcival está menos “decorada” que la de Saint Nectaire, pero impresiona por sus dimensiones. Sin duda por eso fue clasificada como Monumento Histórico nada más publicarse la primera lista, en 1840.
Castillo de Chazeron
Finalmente, para terminar nuestro circuito, seguimos hasta el castillo de Chazeron, cerca de Volvic. Según la leyenda contada en las tablillas de Theonugus el Viejo, en la colina de Chazeron había un manantial sagrado. Los dioses dieron capacidad de razón a los osos de los alrededores y éstos construyeron un templo allí. Con el tiempo, el templo se convirtió en castillo, luego en prisión estatal bajo el régimen de Vichy, antes de caer en el olvido hasta que una asociación (fundada por los actuales propietarios) se encargó de rehabilitarlo y abrirlo al público. Se trata de una bonita torre del homenaje del siglo XI, a la que se añadió una residencia señorial en el siglo XV. En el siglo XVII, Luis XIV tenía que ir a Chazeron para condecorar al marqués François de Monestay de Chazeron en agradecimiento por sus hazañas de guerra (demasiado numerosas para explicarlas aquí…). Para acogerlo, el marqués de Chazeron ordenó la transformación del castillo medieval en una residencia al estilo de Versalles. Frente a la fortaleza, que también fue mejorada, se construyeron dos alas de estilo clásico a cada lado de un gran patio. Lamentablemente el marqués falleció antes de finalizar la obra y la llegada del Rey Sol.
Antes de llegar a éste, también pasamos por otros dos castillos (Cordès y Dauphin), pero al ser privados, sólo se pueden visitar en verano, durante las vacaciones escolares…
Para completar nuestro recorrido, nos instalamos en las alturas de Volvic, donde desde nuestro prado de retamas teníamos una vista impresionante a la llanura de Clermont-Ferrand y, a la derecha, buena parte de la cadena de los Puys, con el Puy de Dôme en el medio… 😍
Bajando en el cráter… (23/05/2024)
En una de las versiones del Mundo Perdido, los protagonistas descubren un enorme cráter de volcán que ha permanecido aislado del mundo, en el que aún sobreviven dinosaurios. Nuestro cráter probablemente sería un poco pequeño para que un dinosaurio se refugiara en él, pero no es menos fotogénico, con su forma típica de… ¡cráter de volcán! 🤓
No podíamos abandonar la cadena de los Puys sin subir a un volcán y ver cómo luce, una vez en la cima. Así que hoy, desafiando el mal tiempo y poniendo en riesgo nuestras vidas (quienes piensan que la tierra volcánica no produce barro o no resbala cuando llueve se equivocan gravemente…), ¡nos lanzamos al ataque de un volcán! Bueno, como tampoco somos Haroun Tazieff ni Katia y Maurice Krafft, elegimos uno que no fuera demasiado alto (1.209 m). Siguiendo el sabio consejo de uno de nuestros seguidores, ¡emprendimos la ascensión (parcialmente acuática) del Puy de Pariou!
Para aquellos que tengan la impresión (como yo esta mañana) de haber visto ya este volcán en alguna parte, es muy posible, ya que el Puy de Pariou es el volcán que sirve de logo al agua de Volvic. Por lo tanto, se puede ver en cualquier botella de Volvic… Además, el Puy de Pariou tiene la particularidad de ser fácilmente accesible (apenas 5 km, en bucle, para la ida y vuelta hasta el aparcamiento), y de haber conservado esta forma típica que los cráteres de volcanes tienen en nuestro imaginario colectivo (quienes hayan visto el Puy de Dôme saben que rara vez es así en la realidad, de hecho…). Para que siga así, se instaló una escalera de madera para proteger las laderas del cráter de la erosión provocada por los miles de turistas que suben allí cada año, y el fondo del cráter, antes accesible, ahora está cerrado y en fase de revegetación.
La otra particularidad del Pariou es que estas tierras fueron históricamente donadas por la condesa de Montferrand a los habitantes de los pueblos de los alrededores. De hecho, aún hoy, el Puy du Pariou es “tierra no delimitada” a efectos del catastro. Está dividido en parcelas que no se pueden localizar y cada una pertenece a un propietario diferente. Así, además del Parque Regional de los Volcanes de Auvergne, que garantiza la gestión medioambiental del lugar, también participa en la gestión una asociación local a la que pertenecen todos los habitantes de los alrededores.
En un día claro, el Pariou también ofrece un hermoso panorama de su vecino, el Puy de Dôme, pero ese no fue realmente el caso hoy. Las nubes estaban demasiado bajas para ver más allá del otro volcán situado justo al lado: el Puy des Goules. Por lo tanto, tuvimos que desviarnos hacia el parque de atracciones Vulcania para poder tomar una foto más cercana del Puy de Dome (dudamos en entrar, pero al ver la veintena de autobuses escolares estacionados allí, decidimos que tal vez no era la mejor idea del mundo… 😜)
Así que antes de continuar un poco más al norte, vinimos a perdernos en el magnífico bosque de Saint-Ours donde dormimos aquella noche. Estábamos en la localidad de Saint-Ours, a un paso de Vulcania, pero el bosque era tan espectacular y salvaje que hubiéramos podido imaginarnos a kilómetros de cualquier civilización. El lugar perfecto para pasar una última noche antes de continuar hacia nuestras siguientes paradas: el Parque Natural Regional de Morvan, la región de Beaune y los viñedos de Nuits-Saint-George…
¡Astérix nos miente! (25/05/2024)
Después de poco más de 200 km atravesando campos, campos y… más campos, vimos aparecer de repente en el horizonte unas vagas ondulaciones. “Colinas” boscosas, cubiertas de abetos de todo tipo, todas ellas bien alineadas en diagonal a la dirección de la pendiente. ¡Sin duda, la ONF había estado allí! 😁
Estamos en el Morvan, en el Parque Regional del mismo nombre, en la frontera entre los departamentos de Nièvre y Saône et Loire (Loire que ya hemos atravesado oficialmente, lo que nos sitúa oficialmente en el “norte de Francia” 🙄) . Aquí las montañas son redondeadas y cubiertas de bosques hasta la cima. Cumbres que, además, no superan los 1.000 m, ya que para nuestra primera noche en Borgoña (sí, el Morvan forma parte de Borgoña), elegimos el punto más alto de la región, a una altitud vertiginosa de… ¡901 m!
Estamos a unos veinte kilómetros de Château-Chinon, y pensamos que, si el tiempo no mejoraba, siempre podríamos ir a visitar los viñedos, pero parece que el tiempo se preocupa por la salud de nuestro hígado, y aunque ayer llegamos bajo la lluvia (a pesar de haber recorrido 200 km con sol y sin lluvia), hoy finalmente el tiempo volvió a ser bueno, con sólo un pequeño chubasco al mediodía y el resto del día soleado…
Sin duda, el Morvan es famoso por muchas cosas (aunque no se me ocurran muchas así, de inmediato…), pero hay una que no esperábamos encontrarnos aquí (con toda humildad frente al alcance de nuestra falta de cultura…). Resulta que aquí, justo al lado del Haut Folin donde dormíamos, tuvo lugar una de las páginas más importantes de la Historia de Europa (con “H” mayúscula… en “historia”… no en “heuropa”… 😜).
Justo al lado del Haut Folin se encuentra otra montaña con el extraño nombre de Mont Beuvray. Sin embargo, resulta que es precisamente aquí donde en el año 52 a.C., Vercingétorix fue reconocido oficialmente jefe de la coalición gala contra Roma. También es aquí donde Julio César vino varias veces, primero para preparar la batalla de Alésia (donde derrotó a Vercingétorix y añadió Galia a su imperio) y pedir apoyo a los heduos, y luego, al regresar de Alésia, para escribir los últimos capítulos de su libro “La Guerra de las Galias”.
El Mont Beuvray es donde se encontraba Bibracte, la capital de los heduos, una de las principales tribus de la Galia cuyo territorio ocupaba gran parte del norte de Francia y el Benelux. Se trataba de un oppidum que albergó hasta 15.000 personas y, según el propio César, una de las pocas ciudades galas dignas de interés en la época. Si el bosque ha recuperado sus derechos y hoy cubre buena parte de la ciudad, las excavaciones arqueológicas realizadas a lo largo de los años han permitido reencontrar las piedras y redescubrir los restos de las diferentes partes de la ciudad o de sus recinto, de 5 km de longitud. Bibracte era también una de las únicas grandes ciudades galas construidas en altura (en lugar de en el fondo de un valle donde es más fácil cultivar la tierra o cavar canales para llevar agua a los campos), y la que primero se “romanizó” después de la conquista de Galia por César. Para marcar claramente su dominio, los romanos, a través de Augusto tras la muerte de César, se tomaron la molestia de “migrar” a todos los habitantes de Bibracte al valle, en el lugar de la actual Autun. Por lo tanto, Bibracte quedó abandonada hasta que un arqueólogo local emprendió excavaciones antes de la Primera Guerra Mundial, pero esta puso fin a su impulso (y a su vida), y Bibracte permaneció en el olvido hasta que François Mitterrand se apasionó por el lugar y proporcionó una financiación excepcional para convertir Bibracte en el yacimiento arqueológico de primera importancia que es hoy.
Un museo (muy bien hecho) completa el sitio arqueológico y permite darse cuenta de que los galos estaban, en realidad, muy lejos de la imagen vehiculada por Astérix y Obélix, y también lejos de las “fake news” difundidas por César o sus sucesores en sus respectivos libros, más destinados a halagar el ego de sus autores que a explicar la verdad sobre los pueblos que habían conquistado… Las excavaciones de Bibracte han permitido, por ejemplo, confirmar que los galos no vivían en pequeños pueblos. rodeado por una valla de madera, en medio de un gran bosque donde cazaban jabalíes. De hecho, había muy pocos bosques en la época de los galos, dado que ya lo habían deforestado todo para crear campos y dedicarse a su pasatiempo favorito: la agricultura. Comían muy pocos jabalíes, y por una buena razón: no eran muy buenos cazadores y matar un jabalí no era tan fácil como apuntar más o menos bien y tener perdigones, en aquella época. Las ciudades galas estaban unidas entre sí por una densa red de carreteras, y los galos comerciaban con toda Europa y buena parte de Asia Menor. Lo cierto, en cambio, es que lo que más amaban los galos (después de cultivar sus campos) era hacerse la guerra entre ellos (lo que César no dejó de observar y que hábilmente aprovechó para conquistar Galia). Los heduos, por ejemplo, eran aliados de Roma (aunque fueran galos). Incluso fueron los últimos en unirse a la «coalición rebelde» liderada por Vercingétorix. Al final, traicionaron doblemente a César al unirse a la coalición y al no enviar las tropas que habían prometido a la batalla de Alesia, pero ya era demasiado tarde para Vercingétorix. Dicen incluso las malas lenguas que antes de traerlo de vuelta a Roma para mostrárselo al pueblo, César hizo pasar su convoy (y Vercingétorix) por Bibracte, para hacerle creer que los heduos no le habían ayudado, y al mismo tiempo perdonarles su traición a les heduos. A nadie le sorprendió mucho que un pueblo galo prefiriera aliarse con Roma para atacar a otro pueblo galo, que no el contrario… En Bibracte, hay una gran roca en el bosque llamada la Roca de la Wivre. Entre otras leyendas, aquí sería donde subió Vercingetoryx para dar su discurso a los heduos y convencerlos de que se unieran a él. La roca tiene una cavidad, en su parte superior, que aparentemente está siempre llena de agua. Cuenta la leyenda que estas fueron las lágrimas de Vercingétorix, a su regreso de Alesia, al comprender que los heduos no habían enviado tropas a Alesia, ni para ayudar a los romanos, ni para ayudarlo a él…
En definitiva, un día realmente interesante en un sitio lleno de historia i simbolismo. La otra particularidad del bosque de Bibracte son los “Queules”, estos árboles de troncos retorcidos, redondeados, llenos de baches y formas extrañas. Se trata, en realidad, de restos de antiguos setos. Antiguamente se trenzaban árboles jóvenes para crear setos y delimitar así los campos. Tan pronto como un seto se adelgazaba, las ramas jóvenes se doblaban hacia el suelo y se tejían como mimbre. ¡Una técnica que ha recorrido un largo camino ya que los habitantes de Bibracte ya la utilizaban en la época de César y Vercingétorix!
La semana que viene, seguiremos nuestra exploración de los viñedos de Borgoña antes de subir un poco más y acercarnos a la frontera con Alemania. Antes pero, no se olviden mirar el vídeo resumen de la semana 8 !…


















































































































