Emociones…
Según la R.A.E. es:
Del lat. emotio, -ōnis.
1. f. Alteración del ánimo intensa y pasajera, agradable o penosa, que va acompañada de cierta conmoción somática.
Sin impresión, impacto, agitación, conmoción, alteración, desasosiego, turbación,
inquietud, sentimiento, emotividad.Ant.: calma, tranquilidad. 2. f. Interés, generalmente expectante, con que se participa en algo que está ocurriendo.
Sin.: excitación, exaltación, entusiasmo, efervescencia, agitación. Ant.: indiferencia, pasividad.
Nos quedamos en esta definición de diccionario sin entrar en un punto de vista más religioso, o científico para no explicar el sistema límbico y todas las particularidades… ni en un plano más espiritual o visceral… “que vienen de las vísceras… claro” y por supuesto sin definir los cientos de tipos de emociones que existen…
El que nos hace pensar que todas y todos, vivimos continuamente en una emoción (si miramos la larga lista de sinónimos de la RAE). O en los sentimientos que ellas producen, porque lo sentimos, es real… tan real como subjetivo… y veamos por qué…
Cuando uno está meditando, caminando, pensando, conduciendo… parece ser que estas emociones, esta alteración del ánimo se amplifica… se amplifica y se expande, hasta donde queramos dejarlas… Una misma situación, dependiendo de cómo nos encontremos y los factores externos que haya… producirá emociones diferentes. Pero siempre alguna emoción… (vuelve a leer las dos largas listas de sinónimos)
Pero dejemos de filosofar para explicar algunas de las emociones que estamos viviendo con Marvin.
Por ejemplo, cuando sientes las emociones de “preocupación, miedo, asombro, inseguridad”, o todas al mismo tiempo. ¿Por qué? Muy fácil, cuando confías en el GPS y te va indicando la ruta… y de repente, llegas a un pueblo en el que cada vez más las calles se vuelven estrechas y dona la impresión de que no pasarás sintiendo esa “inquietud”… (y mientras rezas todo lo que sabes), sientes “alegría” porque el pueblo se acabó… y comienzas con “entusiasmo” la carretera de montaña que le sigue, hasta que nuevamente el “miedo” envuelve tu cuerpo porque ves que no pasan dos coches y, en apnea, te pones al borde, pero al borde, borde de un precipicio… cuando ves la caída libre de un barranco de unos 300 metros de altura… y entras en apnea no, lo siguiente, porque ya dejaste de respirar cinco minutos antes… y podríamos decir que nos “asombramos” pero no vale la pena mentirse a uno mismo… es “miedo” 100%…. miedo de imaginar caer… rodar… volcar… esos 300 metros de precipicio… y comenzar a pensar con “melancolía” todos esos años de nuestra vida… al mismo tiempo que la adrenalina se dispara para reaccionar…
Hasta que de repente, vuelves a pasar de eso, y sientes “alivio”, “gratitud”. Das gracias a la vida por estar vivo. “Alegre” de serlo… la “felicidad” te envuelve y consigues dormir “plácidamente” por la noche… ¿Qué, cuántas “emociones” no?
Todo maravilloso, en tranquilidad hasta que al día siguiente seguimos con más emociones… y el “odio” se apodera de nosotros… la “frustración”, la “decepción” aparecen, y hacen que guardemos el silencio durante minutos… esta vez sin adrenalina, pero también en apnea… pero no porque tengamos que volver a pasar por lo mismo… ¡No! Simplemente es “odio” al ver la mega carretera, amplia y segura que había justo al costado de por dónde nos hizo pasar el GPS, y por la que estamos circulando “felices” … sin mirar el GPS, pero con el “deseo” de desconectarlo y tirarlo por la ventana…
O, por ejemplo, pasear por un mismo bosque para instalar la cámara fotográfica puede producir muchas emociones diferentes…
Cuando te vas introduciendo unos cientos de metros en el interior del bosque, en medio de la niebla, el viento en la cara, la lluvia… todo “a oscuras”, solo escuchas el ruido que hacen tus zapatos al romper las pequeñas ramas que hay en el suelo. Vas paseando en silencio, en medio de un inmenso bosque territorio de osos… Sientes como tu cuerpo se estremece, sientes “miedo, entusiasmo, soledad, alegría” todo al mismo tiempo y mezclado… porque estás “feliz” de ser allí… pero sabes que es un territorio de osos, y empiezas a preguntarte por qué estoy caminando aquí, sólo, con “asombro”, en medio de esta niebla… (sin decir quién de los dos sabemos que es más novelero…) y todo tu cuerpo y tu mente están llenos de emociones que no puedes explicar… pero las sientes… al mismo tiempo que recuerdas todas las películas de terror que has visto a lo largo de tu vida…
Estás “ilusionado” de atrapar algo con la cámara, y eso te hace avanzar más y más, mirar los pequeños detalles para buscar pistas y salir de allí lo más rápido posible… También, “aterrorizado” de pensar si es el oso que me atrapa a mi… 🐻
Y al día siguiente cuando te despiertas, con un gran sol que ilumina todo… y tienes que volver a hacer el mismo camino, por el mismo bosque, con los mismos osos que imaginaste para recoger la cámara… y sientes “vergüenza” de pensar en todo lo que sentiste el día anterior… y “admiración” de haberlo hecho a pesar de todo lo que sentías… hasta que coges la cámara y … ¡no hay nada! y sientes “desilusión” pero al mismo tiempo “entusiasmo” de volverla a poner el próximo día…
Podríamos seguir escribiendo emociones de cómo nos preocupamos cuando escuchamos un ruido “diferente” en el motor de Marvin, de cómo la agitación se respira en el aire cuando una ardilla, liebre o corzo cruza la carretera justo delante de nosotros, o nos mira con atención desde el borde dejándonos pasar y observando lo que hacemos. Emociones que se somatizan cuando atravesamos un bosque, cuando sientes que las siete toneladas de Marvin se deslizan suavemente por ese fango que estamos cruzando y no puedes hacer nada… a pesar de que tu pie está frenando todo lo que puedes y sientes que él se sigue moviendo…
Pero para no escribir un libro sobre emociones y solo un post, podemos resumir que el viaje está lleno de emociones, como la vida misma… y vivimos cada segundo envuelto de una emoción…
¿Y tú? ¿Qué emoción te envuelve hoy? …

























Me ha encantado “Emociones” (relato, fotos y sensaciones)