Semana alemana…
Una semana para cruzar Alemania. No es que el país sea feo, pero entre las inundaciones en el sur y la prohibición general de aparcar en cualquier otro lugar que no sea un parking para autocaravanas, la verdad que tenemos muchas ganas de llegar a Dinamarca !… 🙂
Salida
Llegada
Distancia
Saint Hippolyte (FR)
Groven (DE)
1.534 km
Estadísticas generales de la aventura hasta hoy…
Distancia total (km)
Gasoil (L)
Países visitados
9.174 km
1.437 L
5
Llevábamos días quejándonos de la lluvia… Pues resulta que algo de razón teníamos! Entramos a Alemania justo para recibir unas alertas del Servicio meteorológico nacional por fuertes lluvias prolongadas y tormentas durante todo el fin de semana. Resultado: todo el sur del país inundado, y unos cuantos kilómetros más para nosotros para evitar carreteras cortadas o ríos desbordados… Pero bueno, un poco más al norte, la situación ya había vuelta a la normal…
Umleitung (3/06/2024)
Ninguno de los dos habla alemán, pero durante estos tres primeros días en Alemania, hay una palabra que aprendimos muy rápido: Umleitung (desvío). A medida que nos acercábamos al pueblo de Lichtenstein (el pueblo, no el país…), los carteles amarillos de “Umleitung” se multiplicaban, obligándonos a seguir desvíos cada vez mayores. Al principio pensamos que eran carreteras cortadas por obras, y luego pasamos por un río, y lo entendimos todo… Un vistazo rápido a Google Maps y, efectivamente, estábamos en una de las regiones que sufrieron fuertes inundaciones aquel fin de semana (para los que no hubiesen visto las noticias, todavía estáis a tiempo, en Replay… 😉). Para nosotros, todo esto se limitó a unos pocos kilómetros de más y a una noche al borde de una pequeña carretera rural transformada, para la ocasión, en una de las únicas vías para llegar a Suiza desde este punto del país (y viceversa)… Basta decir que la noche no fue exactamente muy tranquila. Pero para los lugareños, las inundaciones obligaron a evacuar a cientos de personas, un deslizamiento de tierra descarriló un tren (sin víctimas, afortunadamente) y, lamentablemente, un bombero perdió la vida en otro pueblo…
Después de visitar los castillos de Hohenzollen y de Lichtenstein (con niebla, como se puede ver en las fotos… 🧐), nos fuimos un poco más hacia el norte para salir de la zona inundada. Nuestra etapa acabó con 70 km más, también a causa de los famosos Umleitung, aunque por aquí, los últimos eran más por obras que por carreteras inundadas… Según las noticias, cayeron más de 40 litros/m2/24 horas, sobre suelos ya encharcados durante las semanas anteriores… El resultado era bastante predecible…
También hicimos una parada en el Monasterio de Maulbronn, un monasterio cisterciense medieval muy bien conservado, con los antiguos edificios del pueblo rodeándolo (hoy reconvertido en ayuntamiento, restaurante, librería y otros…). El sitio pertenece al Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y, francamente, se lo merece…
Entre el Rin y el Mosela (4/06/2024)
Segundo día sin lluvia… ¡Empezaremos a acostumbrarnos! 😜 Nos fuimos un poco más al noreste, y cambiamos de región (Länder, para los expertos): de Baden-Württemberg, pasamos a Rheinland-Pfalz… Parece que no es nada, pero casualmente, desaparecieron los profundos bosques de la Selva Negra y sus pequeñas montañas a casi 1.000 m y empezamos a ser rodeados por inmensos campos de cereales y algunas arboledas dispersas, en un paisaje de colinas, a apenas 300 m de alzada. Y en medio corre un río (como diría Brad Pitt…). En este caso, el Rin, que hoy volvimos a cruzar, pero esta vez en dirección sur-norte, en su parte 100% alemana…
Nuestra primera parada fue la ciudad de Heidelberg, el destino turístico favorito en Alemania con más de 11 millones de visitantes al año. Este fue el pueblo de residencia de los hermanos Grimm (los de los cuentos del mismo nombre) y de Carl Bosch, conocido por haber inventado… (los que respondieron “la lavadora” ¡que salgan enseguida!… 🤓). No, Carl Bosch no tiene nada que ver con la marca de electrodomésticos del mismo nombre. De hecho, era un químico que ganó un Premio Nobel por desarrollar el proceso Haber-Bosch, importante para la síntesis a gran escala de fertilizantes y explosivos. No parece mucho, pero se estima que un tercio de la producción mundial anual de alimentos utiliza amoníaco producido con el proceso Haber-Bosch, y que esto sustenta a casi la mitad de la población mundial. Carl Bosch también codesarrolló el llamado proceso Bosch-Meiser para la producción industrial de urea. Y para aquellos que esta noche se quedarían sin dormir pensando en quién fundó la multinacional Bosch si no fue Carl, la respuesta es: su tío Robert…
Bueno, está bien, probablemente no sean los hermanos Grimm o Carl Bosch los que atraen a 11 millones de turistas al año a Heidelberg (aunque la ciudad realmente tenga un museo de Carl Bosch…). Es también y sobre todo “la ruina más visitada del mundo” (lo dice la web oficial de la ciudad de Heidelberg…): el Castillo de Heidelberg. En ruinas, cierto, pero bastante bonito igualmente, con sus jardines que ofrecen una vista panorámica de la ciudad y del río Neckar que corre a sus pies (bueno, hoy estaba más bien “encima” de sus pies, y hasta sus tobillos, pero bueno…).
Al norte de Heidelberg volvimos a cruzar el Rin y también la gran llanura que lo bordea. Una inmensa cuenca llena de fábricas y zonas agrícolas, no muy interesante, pero afortunadamente las autopistas son gratuitas en Alemania. Con esto, nuestro avance hacia el Norte está mejorando enormemente en estos días. Las autopistas alemanas también son conocidas por no tener límites de velocidad (bueno, algunas, en algunos tramos), pero eso realmente no cambia mucho para nosotros. Marvin va a su propio ritmo ¡y nada más! 😜
Al otro lado de la llanura del Rin encontramos más colinas, aunque más bajas que las del sur. Y de repente, nos topamos con una especie de valle excavado por un gran río: el Mosela (Mosel, en alemán 🤓). Y sí, aunque nazca en los Vosgos y atraviese el departamento al que da nombre antes de pasar por Luxemburgo (bajo el seudónimo artístico de Musel), el Mosela atraviesa buena parte de Alemania antes de llegar al Rin, precisamente en Coblenza (y por lo tanto, regresar a Francia a través de este último…). Antes ofrece bonitos paisajes (y un atractivo turístico para los pueblos de la zona, ya que es navegable)…
Finalmente, tenemos que explicar por qué avanzamos tan rápido hacia el norte desde que llegamos a Alemania (y no es sólo por las autopistas 😜). Puede que Alemania sea el país de los campings y de las caravanas de todo tipo, pero resulta que todas las pistas forestales están cerradas al tráfico (excepto algunas que, en cualquier caso, están demasiado llenas de baches o demasiado inundadas para poder pasar). De hecho, está prohibido acampar en la naturaleza y sólo se tolera dormir en un vehículo. Como resultado, nos encontramos confinados en aparcamientos (bonitos, eso sí, en el bosque o en las lindes del bosque), creados especialmente para aparcar y hacer senderismo. Se llaman Wanderparkplatz, y son prácticamente los únicos lugares donde se puede dormir más o menos cerca de la naturaleza, siempre y cuando se elija con mucho cuidado el aparcamiento porque no siempre están todos muy aislados o alejados de carreteras o pueblos… Esto explica por qué vamos tan rápido hacia Dinamarca, mientras que tardamos mucho más en España o Francia. Dormir en aparcamientos, por muy boscosos que sean, no es lo nuestro… 😉
Un día, un castillo… (5/06/2024)
Antes de seguir hacia el norte, esta mañana teníamos una cita con el conde Karl y la condesa Sophia Eltz, descendientes del largo linaje de la familia Eltz y actuales propietarios del castillo familiar. 😉
Este era el último castillo de nuestra lista y, francamente, junto con el castillo de Lichtenstein, también era el más bonito. Y este, además, lo pudimos ver sin niebla, así que… ¡perfecto!… Otro castillo sacado de un cuento de hadas. Éste no está colocado sobre una roca sino, curiosamente, enclavado en el bosque, en una hondonada junto al río Eltz, afluente del Mosela… Sin embargo, sigue siendo muy bonito con sus esbeltos tejados que parecen competir por llegar a lo más alto. La mezcla de piedra y paredes pintadas de blanco también refuerza esta impresión de cuento de hadas, y realmente nos esperábamos encontrarnos con un caballero, una princesa o una vieja suegra amargada detrás de cada torre…
Un bonito castillo para concluir este recorrido por los “burg” y los “schloss” alemanes. Por cierto, para los curiosos, los “burg” son castillos históricamente destinados a un uso defensivo, mientras que los “schloss” eran castillos puramente “ornamentales”, donde vivía la gente, pero en ninguna forma destinados a defender lo que sea… Eso es todo para la lección de alemán de hoy… 🤓
Después del Ruhr… (7/06/2024)
Después de dos pequeños días de descanso en nuestra colina, entre dos campos y cuatro tractores que hacían heno (incluso en la noche, ayer…), nos fuimos de nuevo rumbo al norte…
Hicimos la etapa de hoy principalmente por autopista, lo que nos permitió llegar a nuestro destino un poco más rápido y, sobre todo, evitar cruzar la famosa cuenca industrial del Rhur (que no está realmente en el Top 10 de los paisajes más fotogénicos de Alemania). Sorprendentemente, desde la autopista la vista no era tan mala, si se piensa que estábamos frente a la primera cuenca industrial de Europa occidental, con sus 5.203.100 habitantes (la aglomeración urbana más grande de Alemania y la sexta de Europa en número de habitantes). Todavía queda bastante verde: el 40,7% de la superficie del Ruhr está ocupada por tierras agrícolas y el 17,6% por zonas no forestales (según estimaciones de la Ruhr Regionalverband).
Pero el gran cambio es que con la cuenca del Rhur, dejamos atrás nuestras últimas montañas (incluida cualquier posible ondulación del terreno con una altura superior a 200 m) por un buen rato… Lo curioso es que durante el camino estábamos comentando que nos costaba identificar claramente las regiones alemanas… A diferencia de España o Francia, donde las regiones están bastante bien marcadas (montañas, desiertos, colinas redondeadas, volcanes, vegetación más seca o más exuberante), aquí , todos los paisajes se parecen un poco (a excepción de la Selva Negra, por supuesto): paisajes de colinas con grandes campos de cultivo y pequeños bosques más o menos explotados (lo que también nos chocó es que, aquí, las talas se hacen generalmente al 100%… nos encontramos pues con bastantes laderas donde no queda nada de nada, salvo uno o dos árboles que han pasado milagrosamente entre las palas de las máquinas, etc.).
Eso era antes de llegar a nuestro destino del día… Estábamos en Baja Sajonia, en el municipio de Alfhausen, junto al lago Alfsee, y aquí los paisajes son radicalmente diferentes: todo es llano, con grandes campos de maíz, trigo o patatas hasta donde alcanza la vista, y árboles que sirven de setos entre estos campos. Es difícil encontrar el más mínimo relieve en kilómetros, pero por ahora, al menos aquí, vemos que estamos en una región diferente. 😁 Lo que cambia también, es que en los campos, se ve mucho más fauna. Ya llevamos un faisán, dos corzos, unas cuantas liebres y un coipú !
Hohes Moor (8/06/2024)
Continúa nuestro largo descenso hacia el Mar del Norte. Ayer, con nuestros 30 m de altitud aproximadamente, pensábamos que habíamos llegado al fondo, ¡pero no!… Hoy, y por un breve momento (y en la autopista, además, que está más elevada que el resto de la región), el GPS marcó -1 m!… 😱
Bueno, vale, para un holandés esto seguramente no sea muy sorprendente… ¡Pero para nosotros era la primera vez! Ya habíamos caminado por debajo del nivel mar (en el Valle de la Muerte, en Estados Unidos), pero nunca habíamos conducido debajo del mar… Y bueno, después de este pequeño momento de exaltación frente a la pantalla GPS, continuamos nuestra ruta. Segundo día casi exclusivamente por autopistas y… ¡los récords van cayendo (en este verano olímpico, estamos acumulando medallas 🤓)! Consumo medio hoy: 15,1 L/100 km!! ¡¡Nunca antes visto!!… Y después de haber subido un poco, dormimos a 2 m por encima del nivel del mar (y con suerte porque a nuestro alrededor, el terreno estaba hasta 7 m bajo el nivel del mar… casi se necesitaría un cajón hiperbárico para volver a subir, la mañana siguiente 🤣)… Bueno, vale, vale… paro ya con mis altitudes negativas porque veo que sólo me emociona a mi… 🙄!
La noticia del día fue que descubrimos la región de Alemania donde la gente es agradable… Empezábamos a desesperar, pero no… Sólo teníamos que acercarnos a Hamburgo. Aquí (y a diferencia del resto del país), la gente es sonriente, extrovertida, acogedora…. Incluso se acercan para charlar (a pesar de la barrera del idioma) y preguntarnos de dónde venimos o adonde vamos… En definitiva, ¡Alemania como nos hubiera gustado verla hasta ahora!… Además, aquella noche innovamos… Para variar de Wanderparkplatz más o menos silvestres dormimos en casa de Jens y Tanya, una pareja de granjeros (bueno… en muy pequeña escala, eh… sólo unos cuantos manzanos y 5 o 6 gallinas, y un gran campo para segar, con una casa grande en un extremo). De hecho, es un poco como el sistema France Passion. Tienen un gran terreno, están dispuestos a prestárselo a quienes, como nosotros, buscan un lugar plano para pasar la noche, ¡y listo! ¡Todos contentos! Además, por sólo 1 euro nos regalaron una caja con 6 huevos de las gallinas que picoteaban tranquilamente entre las ruedas de Marvin (¡¡ni siquiera en Aldi hay nada mejor!! 😜). Así que aquella noche dormimos en una granja, al final de un gran campo donde Jens acababa de cortar el heno y que parecía un gran campo de fútbol, con una casa al lado… y un Marvin en medio. 😁
La ventaja es que estábamos seguros de estar en un terreno “estable”. Estábamos cerca de Hamburgo, y más precisamente, entre Hamburgo, el Elba y la costa, y resulta que, al igual que en Holanda (muy cerca), la mayor parte de esta región estaría invadida por el mar sin los grandes diques a lo largo de la costa y del río, que evitan la entrada de agua (es decir, pólderes…). Pero a diferencia de los Países Bajos, aquí no hay muchos canales y, por lo tanto, el agua “resurge” en algunos lugares y forma turberas más o menos extensas. Fuimos a ver una antes de instalarnos en nuestra granja y es bastante impresionante. A primera vista no se ve mucha diferencia entre un terreno y otro. Pero cuando uno empieza a caminar, se da cuenta de que algunas parcelas están cultivadas, mientras que otras están cubiertas de árboles. Y estas, de cerca, en realidad están llenas de agua. Estos son los lugares donde el suelo es más bajo y donde el agua sube del subsuelo. Forma bonitos mosaicos pantanosos, y todo esto parece ser es una delicia para los gansos salvajes y otros patos de todo tipo que viven por allí. En los campos “secos” (que en realidad no lo son tanto), también ¡vimos grullas! ¡Con el agua, debe haber tantos gusanos y otros bichos en el suelo que tienen todo lo que necesitan para pasar el verano antes de regresar al sur en el otoño!… Así que, finalmente, pudimos ver las famosas grullas que estábamos buscando desde que pasamos por Aragón (y las Landas)… ¡Tuvimos que llegar hasta Hohes Moor para verlas!… 😍
Última noche en Alemania (9/06/2024)
¡Ya está! Esta mañana, cogimos nuestro primer ferry en este viaje para cruzar el río Elba. A banda de ser más divertido, esto nos permitió evitar toda la circunvalación de Hamburgo (y unos cuantos kilómetros). Así que… aquí estamos, a menos de 80 km de Dinamarca, justo detrás de un dique que protege los campos y pueblos de por aquí de cualquier crecida del río Eider. Un día más, nos emocionó (o por lo menos, a mi 🤓) ver como el GPS marcaba -6 m de altitud en algún momento del trayecto! Mañana, salimos de Alemania y empezamos un nuevo capítulo de esta aventura con nuestra entrada oficial a Escandinavia !… 🇩🇰













































































































