Demasiado calor…
Una semana gastronómico-cultural durante la qual hemos probado uno de los costumbres escandinavos más populares y hemos hecho una pausa «urbana» para disfrutar de un festival de ópera…
Salida
Llegada
Distancia
Suomussalmi (FI)
Puumala (FI)
714 km
Estadísticas generales de la aventura hasta ahora…
Distancia total (km)
Gasoil (L)
Paises visitados
15.633 km
2.416 L
9
Pasamos un agradable fin de semana a la orilla de nuestro lago, cerca de Suomussalmi. De hecho, estábamos lo suficientemente lejos para estar tranquilos, pero lo suficientemente cerca de la ciudad (5 km) para llegar caminando e incluso comer una pizza el sábado al mediodía. Las ciudades del norte o del centro de Finlandia no son realmente fotogénicas. En muchos aspectos, se parecen a estas ciudades americanas perdidas en medio de la nada, donde la gente va a cualquier sitio en coche, se aparca justo delante de donde tienen que ir y se marean igual de rápido hacia el campo (donde vive la mayoría). Un sábado al mediodía, Suomussalmi estaba desierta y, aparte del supermercado, sólo encontramos dos pizzerías abiertas. Pero ojo, no se imaginen una pizzería al estilo italiano. En realidad, un restaurante aquí es más bien un comedor escolar o un autoservicio de empresa. Parece más una cafetería que un restaurante, aunque, seamos sinceros, ¡la pizza y la hamburguesa que comimos estaban muy buenas! Hubiéramos preferido probar la gastronomía local, pero… el restaurante estaba cerrado… 😒
Fin de semana al sol… (21/07/2024)
Después de ese día de descanso, salimos aquella mañana 160 km más al sur (aunque tuvimos que dar una gran vuelta para encontrar un lugar donde vaciar y rellenar los depósitos de agua de Marvin). Estábamos cerca del pueblo de Khumo, pero un poco más al oeste, al borde del Parque Nacional de Hidenportti. Y de paso, cambiamos de provincia una vez más, pasando de Kainuu a Karelia del Norte. No es que nuestras etapas sean más largas o que estemos intentando llegar más rápido a Helsinki, pero… aparte de Laponia, que ocupa aproximadamente la mitad del país, las provincias finlandesas tienden a hacerse más pequeñas a medida que nos acercamos al sur del país…
Una vez más, nos instalamos en un gran bosque, pero entre dos lagos esta vez, uno a cada lado… Y el pequeño milagro de estas últimas 72 horas es que, por una razón desconocida por el momento, hemos tenido todo un fin de semana sin un sólo mosquito! Tanto en Suomossalmi como aquí pudimos dar largos paseos por el bosque, comer al aire libre y contemplar el atardecer en paz, sin necesidad de rociarnos con Autan ni luchar contra todas las criaturas de la Tierra. No hace falta decir que ¡revivimos! 😜 El único inconveniente es que aquí, en cambio, tenemos una especie de mosca que pica (no son tábanos sino algo más pequeño con puntos blancos y negros en las alas). Afortunadamente no hay muchas… Probablemente tampoco podamos tenerlo todo… Y por otro lado, en los dos bosques estábamos literalmente rodeados de arándanos. Quizás intentemos hacer una tarta… 😉
Costumbres locales (22/07/2024)
La etapa d’aquel día se parecía un poco a una escena de la película “El día de la marmota” con Bill Murray (Groundhog Day, en su versión original). Nos despertamos aquella mañana en absoluto silencio, en nuestro hermoso bosque entre dos pequeños lagos… La mañana siguiente también nos despertamos en un bosque, entre dos pequeños lagos y, sin duda, en absoluto silencio… 😁
Lo que cambiaba un poco era el bosque, que tenía más abedules que el día anterior, pero aparte de eso, allí también el suelo estaba cubierto de arándanos, igual que el día anterior… Se podría pensar que debe ser aburrido recorrer kilómetros y kilómetros para llegar siempre a un lago rodeado por un bosque pero en realidad, en absoluto. Cada lugar es diferente y, aunque haya algunos más espectaculares que otros, los atardeceres o los reflejos de los árboles y las nubes en el agua de los lagos al final del día, nunca se vuelven cansados… 🤓.
Aquel día, para integrarnos un poco, decidimos probar una de las actividades favoritas de los escandinavos (y por lo tanto, de los finlandeses): recolectar todo tipo de cosas en el bosque. Al parecer es una adicción regional y, siempre que pueden, los escandinavos salen a pasear por el bosque y recogen setas, arándanos, moras o cualquier otra cosa que crezca y sea comestible…
Pensamos que lo de las setas, tal vez era un poco arriesgado (sería una lastima terminar como Christopher McCandless…). Así que nos concentramos en los arándanos, después de comprobar en internet que no hay confusión posible con algo mortal… 😜
Resulta que además de los arándanos “de verdad”, también se encuentran aquí “moras de los pantanos”, que se parecen lo suficiente como para confundirlos, aunque ambas especies sean comestibles, siendo la segunda menos dulce que la primera, pero sin ningún riesgo…
Así que ya tenemos nuestra pequeña cosecha, ¡y sólo nos quedará encontrar una masa, nata y azúcar para transformarlo todo en una tarta de arándanos al estilo finlandés!…
Además, hemos desarrollado una técnica para poder recoger arándanos sin que se nos coman las moscas que pican (lo siento, he buscado, pero no encuentro el nombre de esta mosca…): uno recoge mientras el otro hace viento agitando la tapa del tupper como un abanico o con un pañuelo… Funcionó muy bien hasta que, cuando ya casi estábamos terminando, pisamos sin querer un enjambre de avispas y entonces, el sistema de ventilador dejó de ser efectivo. . Nos fuimos corriendo y nos salvamos con solo dos picadas… La naturaleza es ingrata en Finlandia… 🤓.
Gastronomía local… (23/07/2024)
La gran ventaja del norte de Finlandia (probablemente la influencia indígena que hace que, para mantenerlos tranquilos, se construyan bonitas carreteras para los sámi…) es que las carreteras estaban en perfecto estado. ¡Basta decir que en el sur no es así!… Muchas de las carreteras que tomamos, aunque sean carreteras oficiales, son en realidad pistas de tierra tan compactas que la velocidad está limitada a 80 km/h. El problema es que cuanto más al sur vamos, más intentamos pasar por esas pistas porque son infinitamente mejores que las carreteras “asfaltadas”, que no parecen haber sido renovadas desde la última invasión rusa!… El viaje de hoy sólo incluía alrededor del 30% de la pista y, en consecuencia, ¡fue bastante movido!…
Estamos cerca de la localidad de Joensuu, capital de la provincia de Karelia del Norte. También estamos en la parte norte del “Lake District” finlandés, esa región del sureste del país que tiene tantos lagos que ¡suma más tierra sumergida que por encima del agua!… El paisaje empieza a cambiar y vemos cada vez más campos y granjas, rodeados de bosques y lagos, por supuesto, pero ya no son estos paisajes de bosques inmensos que veíamos hasta ahora…
Después de una velada 100% “vida en el bosque”, con una fogata para ahuyentar los pocos mosquitos y entrar en calor (¡anoche solo hacía 19ºC! 😜) mientras disfrutábamos de la calma absoluta del bosque y la superficie totalmente lisa de el lago, salimos nuevamente aquella mañana en busca de un supermercado para encontrar los ingredientes para nuestra tarta de arándanos…
Lo más difícil de encontrar fue la masa… Al parecer, por aquí, la masa de las tartas la hace uno mismo, a mano, ¡sin la ayuda de nadie! No existen masas preparadas al estilo Herta o equivalente. Finalmente, después de un rato buscando, encontramos lo que más se parecía: un “bloque” de masa congelado, para aplastar y estirar uno mismo. Bueno, que así sea… si esa es la costumbre local… Además, el paquete decía claramente que esta era la masa para hacer la mejor tarta de arándanos, así que…
Una vez instalados a la orilla de nuestro lago del día, comenzamos a aplastar y estirar la masa, preparar la crema, dorar un poco los arándanos en azúcar y meterlo todo en el horno. Sólo faltaba esperar que la tarta tome este color tan apetitoso…
El resultado tiene bastante buena pinta… ¡Solo queda esperar a que la tarta se enfríe para poder saborearla!… 😋
¡Rodeados de agua!… (24/07/2024)
Antes que nada, y sin querer dar envidia a nadie, ¡la tarta finlandesa de arándanos estaba (está) deliciosa! La cantidad justa de nata, arándanos, azúcar y todo lo necesario para la mejor tarta de arándanos, ¡como decía el envase de la masa!… 😋
También sabemos ahora que nuestras famosas “moscas que pican” son en realidad tábanos (¡gracias Laurence! 😉). De hecho, existen más de 160 especies de tábanos sólo en Europa y, obviamente, bastantes de ellas en Finlandia (y alrededor de nosotros, preferiblemente…). Afortunadamente, la puesta de sol de aquella noche fue, una vez más, espectacular. Ayuda a olvidar a los tábanos y otros bichos (nota mental: el Thermacell parece funcionar bastante bien con los mosquitos, pero no tanto con otros insectos)…
Nuestro objetivo del día era desviarnos un poco para visitar el desfiladero del Orinoro, en la provincia de Savonia del Sur, un estrecho desfiladero de paredes verticales, excavado por los glaciares durante la última glaciación. Bueno, pongámoslo en perspectiva de inmediato, tampoco es el Gran Cañón del Colorado, pero en un país tan llano como Finlandia, un desfiladero de hasta 20 m de altura, perdido en medio del bosque, tiene al menos el mérito de existir…
La ventaja del desfiladero del Orinoro es que es fresco. Y en estos días en los que el calor rápidamente se vuelve sofocante, ¡se agradece mucho! El desfiladero no es muy grande (unos 200 m de largo), pero un manantial fluye por el medio y ayuda a mantener las temperaturas más frescas. Según el panel explicativo, también es habitual encontrar allí nieve hasta finales de junio… Un pequeño sendero de tablones de madera permite cruzar el desfiladero de un extremo a otro manteniendo los pies secos y, sobretodo, evitando aplastar a las pequeñísimas ranas que viven por allí (y que tienen la mala idea de tener el mismo color que el musgo parduzco que también crece en el fondo del desfiladero…). Y ya que los bosques finlandeses ya no tienen ningún secreto para nosotros, en lugar de llegar al desfiladero por el acceso oficial, tomamos el camino alternativo, desde “lo alto” del desfiladero, a través del bosque. Un bonito sendero que se pierde un poco en algunos tramos, y que los alces también deben apreciar porque había huellas de su paso por todas partes…
Y ya que estábamos en Savonia del Sur, vinimos a instalarnos en la desembocadura del canal de Haponlahti que conecta… nada, de hecho, ya que sólo separa un pedazo de tierra en dos, pero que este pedazo de tierra está rodeado por el mismo lago… 🤔
Estamos en la orilla del lago Saimaa, el lago más grande de Finlandia con sus 4.279 km2. ¡Estamos justo en el Lake District y, por lo tanto, rodeados de muchísima agua! Donde estamos, pegados al canal, ¡casi podríamos creer que estamos en un barco! 😜
¡Para llegar hasta aquí, incluso tuvimos que tomar un ferry!… De repente, así, al salir de una curva, la carretera se acaba y sigue al otro lado de un brazo del lago, y un ferry tirado por un cable sale ida y vuelta para pasar coches y peatones de un lado a otro…
El canal de Haponlahti, por su parte, fue construido en los años 1960 para sustituir al vecino canal de Oravi, más estrecho, y con esto facilitar el paso de barcos un poco más grandes. El lago Saimaa es aparentemente muy popular en verano para todo tipo de deportes acuáticos, pero también se utiliza para el transporte fluvial (o lacustre) de madera y otras mercancías, lo que explica el canal, que evita tener que rodear toda la franja de tierra en la que nos encontramos…
La anécdota del día es que, al llegar al ferry, nos encontramos un catalán de Vilafranca del Penedès que enseguida vino a hablar con nosotros, a preguntarnos de dónde venimos y adónde íbamos, etc. etc. Él (y su familia) pasan todos los veranos aquí en una “cabaña” cerca del ferry, y él pasó unos años en Finlandia cuando era joven… Fue divertido charlar en catalán en medio de Finlandia. ¡El catalán es un idioma más internacional de lo que pensamos! 😜
Cambio de planes… (25/07/2024)
Inicialmente, la idea era hacer una pausa en Savonlinna, visitar la ciudad y su castillo medieval (el Castillo de San Olaf u Olavinlinna en finés), hacer cuatro recados y llegar un poco más al sur, cerca de otra parte del gran lago Saimaa.
Sí, pero resulta que Savonlinna es una pequeña ciudad muy agradable, que el castillo de San Olaf es bastante bonito y que el paseo junto al lago, con su césped y sus terrazas sombreadas, tuvo un efecto más atractivo de lo esperado (probablemente nos quedamos demasiado tiempo en el bosque, lejos de las ciudades… 😉). Además, resulta que estamos en plena temporada 2024 del Festival de Ópera de Savonlinna (internacionalmente famoso al parecer) y hoy era la última representación de Don Giovanni de Mozart. Realmente no nos quedaba otra opción que quedarnos una noche en la ciudad para pasar la velada en la ópera, en compañía de Wolfgang Amadeus, en el Castillo de San Olaf…
Así que vinimos a instalarnos junto al lago, en las afueras de la ciudad, en un lugar un poco menos sexy que de costumbre pero que nos permitió ir caminando hasta la ópera, aquella tarde a las 19 h….
Además, con la puesta de sol que tuvimos la noche anterior, aunque por una vez dormimos cerca de una vía de tren, tampoco fue un drama (sobre todo porque por allí no pasan AVE realmente, y como máximo deben pasar dos por día)… 😉 Lo prometo, lo juro, no hay filtro en ninguna de nuestras fotos… Esos eran los verdaderos colores del cielo aquella noche…
También aprovechamos la tarde del día anterior para cambiar los filtros de agua de Marvin (para información, es normal que el de la izquierda sea negro, es un filtro de carbón y siempre es así, pero el de la izquierda originalmente era blanco 🤢), después de lo cual trabajamos un poco desde nuestra “oficina” del día, con los pies en el agua y una vista impresionante sobre el lago… ¡Hay que admitir que hay ambientes de trabajo más estresantes que otros!… 😜.
Más y más calor… (26/07/2024)
De vuelta en el bosque después de nuestra pequeña escapada urbana y nuestra ópera de ayer. Admito que nunca había visto tanta gente en una ópera y, sobre todo, ni siquiera en el Liceu de Barcelona o en la ópera de Ginebra, ¡los espectadores iban tan bien vestidos! Aparentemente, en Savonlinna todavía existe esa tradición, desaparecida en nuestras tierras, de vestirse para salir y, en particular, para ir a la ópera…
El festival de Savonlinna tiene lugar en el interior del castillo de San Olaf (lo que nos permitió visitarlo…). Se instala una gran carpa en el patio principal del castillo, y los muros y escaleras de piedra se utilizan en el decorado del escenario.
El único problema es que hace un calor inusual por aquí estos días (son los lugareños quiénes lo dicen… normalmente nunca hace tanto calor en verano en Finlandia). El termómetro roza los 30ºC durante el día y la temperatura ya no baja de los 21ºC o 22ºC por la noche. Si a eso le sumamos la humedad del lago, el aire es tan pesado que es imposible realizar cualquier actividad bajo el sol a partir de las 11 de la mañana. Y aunque volvamos a tener algo parecido a una noche (un poco más de oscuridad durante 2 o 3 horas), no es suficiente para refrescar el ambiente…
En resumen, una carpa llena con 2.000 personas hacinadas, sin ventilación (ya que si las hubiera sería imposible oscurecer la sala), al sol más de 16 o 18 horas al día, no es la mejor idea para pasar un rato agradable y refrescante escuchando a Don Giovanni… Afortunadamente, para el segundo acto, los que estaban a nuestro lado se fueron a sentar al final de la fila y pudimos dejar un poco más de espacio entre los que quedamos. Aunque hacía calor, el aire circulaba un poco más…
Y esta mañana, unas últimas fotos del castillo de San Olaf desde nuestro aparcamiento cerca de la vía del tren, que por lo menos ofrecía una bonita vista (y pequeña anécdota, las corrientes son tan fuertes alrededor del castillo – que está construido sobre un islote – que es el único lugar del lago que no se congela en invierno…), y nos fuimos un poco más al sur. Curiosamente, en esta región mayoritariamente inundada, el camino sigue lógicamente las pocas franjas de tierra que emergen del agua y, en consecuencia, tenemos la falsa impresión de que vemos menos lagos (o agua) por aquí que cuando estábamos en Laponia…
Estamos en la recta final de nuestro itinerario finlandés. Nos quedan unos 250 km hasta Helsinki, la capital, desde donde un ferry nos llevará a Estonia. Mientras tanto, vamos a hacer una última parada al borde del lago Saimaa antes de terminar de cruzarlo (aún nos falta algo más de la mitad) y acercarnos a Helsinki…













































































































































