De vuelta en las alzadas…
Una semana más en el sur de Polonia, descubriendo Cracovia antes pasar la frontera y entrar en el 15o país de nuestro periplo: Eslovaquia!… Ya hemos vuelto a las montañas con el impresionante macizo de los Tatras, y también hemos subido a nuestro primero pico en este lado de Europa…
Salida
Llegada
Distancia
Zamość (PL)
Bobrovecká vápenica (SK)
760 km
Estadísticas generales de la aventura hasta ahora…
Distancia total (km)
Gasoil (L)
Paises visitados
20.674 km
3.114 L
15
Dadas las temperaturas previstas, pensamos que pasar el fin de semana en un aparcamiento bien protegido de cualquier corriente de aire detrás de una muralla medieval tal vez no fuera la mejor idea del mundo… Así que avanzamos un poco más hacia el oeste para llegar al bonito pueblo de Łańcut y su castillo (un pelín copiado del estilo neobarroco francés).
Peculiaridades polacas… (2/09/2024)
Bajo los árboles del pequeño camping familiar donde estábamos, el calor era un poco más llevadero… Además, durante la noche del sábado al domingo, cayeron cuatro gotas que, con el día nublado del domingo, ayudaron a refrescar la atmósfera unos pocos grados. Desgraciadamente el respiro duró poco ya que volvió el sol y llegamos de nuevo a los 30ºC…
Así que intentamos adaptarnos y movernos sólo por la mañana, antes de instalarnos a la sombra por las tardes, como aquel día donde pasamos la noche en casa de un lugareño, en otra finca vinícola (al final, nos convertiremos en especialistas en vinos polacos 🤣). El lugar era bastante bonito, la verdad. No teníamos ni un solo viñedo a nuestro alrededor, pero estábamos en la sombra bajo grandes árboles, con un pequeño estanque justo al lado y grandes libélulas volando por todas partes…
Mientras tanto, este fin de semana continuamos descubriendo las particularidades polacas. Aquí, el domingo por la mañana, no hace falta ir a misa. ¡Es la misa quien viene a nosotros!… Las iglesias están equipadas con altavoces en todo su exterior, y lo que sucede en el interior se transmite en vivo afuera, para que todos puedan escucharlo y disfrutarlo… Además, aquí las misas siguen siendo tradicionales, con escolanos, sotanas de gala y todos los adornos… Y ya que las iglesias se llenan, la gente se acumula en la calle para escuchar la misa a través de los altavoces. Es bastante sorprendente ver a toda esta gente, de pie o arrodillada, en medio de la calle… Nosotros, preferimos dedicar nuestro tiempo a tomarnos un café y un delicioso muffin de frambuesa y almendras, mientras escuchábamos de fondo los cantos litúrgicos dominicales. … 😜
La otra particularidad que hemos notado desde nuestra entrada en Polonia es una cierta costumbre de instalar aviones a la entrada de los pueblos, en medio de las rotondas o al borde de la carretera. Un poco como el Concorde expuesto en Roissy, pero con aviones normales (Cessna y otros…). Es bastante curioso, y ya hemos visto bastantes…
Hay que decir que en materia de decoración, el diseño polaco es bastante… único. Pasaremos por alto los cientos de gnomos de jardín u otras figuras de osos, ciervos, tortugas gigantes y otros, pero hoy encontramos un pequeño pueblo, Zalipie, cuyos habitantes decidieron pintarlo todo con motivos florales. Eso va desde las fachadas de las casas hasta las colmenas de abejas, pasando por los maceteros municipales e, incluso, ¡el parque de bomberos!… Al menos, tiene el mérito de diferenciarse de los demás pueblos del país, donde generalmente se agrupan barras de edificios grises, todos idénticos, con una iglesia desproporcionadamente gigantesca en el medio, no lejos de la avenida Juan Pablo II (en serio, ¡hay una en cada pueblo o ciudad polaca!…).
Monumentos capitales… (3/09/2024)
Cracovia es citada a menudo como una de las ciudades más bonitas de Europa y… es una reputación sin duda merecida. La ciudad es relativamente compacta (al menos su centro histórico ya que, por lo demás, todavía hay que recorrer 22 km para llegar al centro cuando uno pasa la señal de entrada a la ciudad), pero está llena de monumentos, hermosas residencias y otras iglesias (es algo inevitable en este país… aproximadamente una cada dos o tres calles, máximo… 😁).
Fue la capital de Polonia hasta 1596 y, de su pasado de capital, Cracovia ha conservado su dinamismo cultural, académico y artístico. Apenas pasada la muralla medieval, rodeada a su vez por un pequeño parque, uno ya no sabe dónde mirar, ya que las plazas siguen a las iglesias, que a su vez siguen a edificios góticos, renacentistas o barrocos. Bajando por una de las calles principales se llega al inmenso castillo real de Wawel, con su imponente catedral intramuros. La catedral en sí está formada por toda una serie de capillas privadas, de familias nobles de la ciudad, cada una con su cúpula visible desde el exterior. Desde los jardines del castillo, uno tiene la impresión de que cada cúpula o campanario compite por encontrar un espacio para elevarse un poco más arriba que los demás… En el interior (donde están prohibidas las fotos), además de múltiples sarcófagos de santos y otros reyes y nobles, la parte central está íntegramente recubierta de hojas de oro, mientras que en algunas capillas laterales todavía se pueden ver pinturas medievales. El campanario de la catedral alberga la campana real de Segismundo, fundida en 1520 y que pesa 18 toneladas. Se necesitan 12 personas para activar su mecanismo (afortunadamente, sólo suena en ocasiones muy especiales)… Y como si fuera poco, la basílica de Santa María, a pocas calles de distancia, alberga el mayor retablo gótico de madera, que fue robado por los nazis y enviado a Alemania, antes de ser encontrado intacto en los sótanos del castillo de Nuremberg, bombardeado por los aliados… No es de extrañar que, con tantos monumentos, Cracovia esté catalogada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO…
Cracovia también tiene un gueto (un barrio donde se obligó los judíos a vivir durante la ocupación alemana), pero a diferencia del de Varsovia (destruido por los alemanes al final de la guerra) o el de Praga (devastado por incendios sucesivos), este es bastante bien conservado y ha evolucionado, con el tiempo, en un verdadero barrio con múltiples sinagogas, bares y restaurantes (un poco como el Marais de París). Nuestra idea era visitarlo en la tarde, cuando haga un poco menos de calor, y después de centramos, en un primer momento, en la parte más medieval de la ciudad. Además, tuvimos mucha suerte de encontrar un parking situado, literalmente, a 2 minutos andando de la muralla medieval y su famosa Puerta de San Florian. ¡Hubiera sido difícil encontrar más céntrico! El aparcamiento está vigilado las 24 horas del día y el guardia nos dijo que no había problema para dormir allí aquella noche… Así que tuvimos tiempo suficiente para visitar el gueto y el resto del centro histórico por la noche, antes de buscar un buen restaurante para reponer fuerzas… 😉
PD: Para los que se preguntarían, la cata de vinos de ayer estuvo muy buena, ¡y el vino blanco (semiseco) muy bueno!… 😉
¡Aquí están las montañas otra vez! (4/09/2024)
Cracovia de noche es una ciudad bastante agradable, pero le vendría bien estar mejor iluminada para resaltar sus edificios. Salvo algunas excepciones, son las terrazas de los restaurantes las que iluminan la parte inferior de los edificios, y donde no hay restaurantes, estos permanecen a oscuras (bueno, vale, también es cierto que es difícil encontrar un sitio sin restaurante en el casco antiguo… 😜).
Como previsto, fuimos a cenar en el gueto donde, lamentablemente, llegamos un poco tarde para explorarlo a fondo. Eso sí, ¡comimos muy bien allí! Luego, un regreso tranquilo a nuestro aparcamiento al borde de la muralla, para pasar una noche aceptable (para un aparcamiento en el centro de una ciudad de 700.000 habitantes), y esta mañana, un último paseo por la plaza principal y un desayuno justo al pie de la muralla, antes de volver de nuevo a la carretera, rumbo al sur.
Volvimos a la carretera y también a ganar un poco de alzada! Nada más salir de Cracovia (hacia el sur), se pueden ver los picos del macizo de los Tatra al fondo, y el paisaje comienza a ondular progresivamente, a medida que los alerces y abetos reaparecen para sustituir a los campos de maíz y de trigo…
Estábamos a menos de 10 km de la frontera eslovaca, pero ya que finalmente encontramos un bonito rincón en Polonia, pensamos que podríamos pasar una noche más en el país antes de cruzar la frontera, mañana… La región se llama «precárpatos”, y es, como su nombre indica, una zona de estribaciones, como en los Pirineos o los Alpes, antes de picos mucho más altos (hasta 2.500 m) al fondo, pero todos ellos en el otro lado de la frontera (excepto uno, el pico más alto de Polonia, justo en la frontera con Eslovaquia 😁)…
Sigue haciendo calor, pero con la altitud (540 m donde estábamos), la noche debería ser más fresca. Estábamos a orillas del lago Czorsztynskie, un lago artificial que se utiliza para producir electricidad y proporcionar una masa de agua para los aficionados a la vela, el kayak y otros stand-up paddle… También hay algunos pequeños castillos del siglo XV, incluido el de Dunajec, en Niedzica, donde hicimos una pequeña pausa antes de venir a instalarnos al final de una península, frente al lago y a otro castillo, el de Czorsztyn, en ruinas, éste… Un panorama nada mal para nuestra última noche en Polonia… 😉
Altos picos (5/09/2024)
Nuestra última noche en Polonia fue realmente simbólica, ya que tardamos sólo 3 km (10 minutos y porque el camino de acceso a la carretera principal no era muy bueno) para encontrarnos frente a la frontera de nuestro decimoquinto país: ¡Eslovaquia!…
Y aunque parezca difícil de creer, esta frontera realmente cambia muchas cosas. Desde las verdes colinas del lado polaco llegamos a las altas cumbres del macizo de los Tatras, justo después de la frontera, entre ellas el impresionante Gerlachovský štít, el pico más alto del macizo con sus 2.655 m. Se trata de una gigantesca punta de granito que se alza frente al amplio valle de Poprad y que bordeamos para llegar a nuestra etapa del día, en el extremo occidental del Parque Nacional de los Tatras.
Antes de llegar aquí, hicimos una pausa en un antiguo aeródromo, hoy abandonado, pero que aún ofrece una panorámica de 360º de los Tatras al norte, y del valle de Poprad y el macizo de los Bajos Tatras al sur. En definitiva, llegar a la pista del aeródromo tiene un efecto similar al de la primera llegada a los Dolomitas. Es difícil no soltar un gran “¡WOW!”… 😁
Y para nuestra primera noche en Eslovaquia vinimos a instalarnos justo al borde del Parque Nacional, al pie de montañas más bajas que el Gerlachovský štít y todas cubiertas de grandes abetos. Delante de nosotros, una gran pradera, un rebaño de ovejas y su pastor (estamos en una zona de osos por lo que aquí los rebaños están vigilados…) y al fondo, el bosque y las montañas… Quizás sea porque es han pasado meses desde la última vez que vimos estos paisajes, pero es innegable, siguen siendo… ¡WOW! 😁
Además, los Tatras también son Reserva Internacional de la Biosfera (además de Parque Nacional a ambos lados de la frontera), y uno de los lugares de Eslovaquia donde se pueden ver rebecos y marmotas de los Tatras, además de osos pardos, lobos y linces. Si con eso no logramos algunos “WOW” más en los próximos días, ¡será difícil de entender!… 😜
Explorando los Tatras… (6/09/2024)
Probablemente sea el efecto de tanto tiempo en las llanuras, pero estábamos tan bien en nuestro prado, frente a las montañas, que decidimos quedarnos un día más y aprovechar el día para salir a explorar el Parque Nacional de los Tatras…
Para eso, el objetivo más lógico era evidentemente la cumbre situada justo frente a nosotros, y que no habíamos dejado de mirar desde nuestra llegada aquí: el pico de Babky, una de las primeras cumbres de la cadena de los Tatras mirando hacia el norte. Nuestro prado estaba a 760 m de altitud y el pico de Babky a 1.566 m, lo que nos dejaba un desnivel de unos 800 m que, a pesar de nuestra evidente falta de entrenamiento (la vida de camionero no ayuda mucho a mantener la línea… 😜) no parecía totalmente insuperable… Lo único que no habíamos previsto es que los caminos de senderismo en los Tatras tienden a seguir escrupulosamente la pendiente más pronunciada de la montaña. Al inicio del camino, una señal advierte a los coches de una pendiente del 12% pero, dado que el camino está cerrado por una barrera a la entrada del parque, unos metros más adelante, nos preguntamos si la señal no estaría también para la ruta de senderismo! 🤣
En definitiva, soplamos y sudamos bastante para hacer los famosos 800m de desnivel, pero la vista desde la cima valía la pena. Un panorama impresionante de los Tatras, el valle de Poprad y el lago Liptovska, con el añadido de un águila real paseando por allá justo cuando llegamos a la cima.
También nos subió un poco la adrenalina cuando, apenas pasada la señal de entrada al parque, encontramos al costado del camino lo que Google nos confirmó que eran excrementos de oso pardo. Todavía era temprano y aun no nos habíamos encontrado con nadie, así que dudamos un momento, antes de recordar finalmente las normas de seguridad en las zonas de osos y continuar nuestro ascenso, haciendo un poco más de ruido de lo habitual… 😁.
























































































































































