A los mosquitos no les gusta el azul…
Las tormentas se siguen, una tras otra, y son extrañamente similares… Mucha lluvia y una noche en ventisca al programa de los últimos días, antes de que finalmente vuelva el sol y podamos disfrutar por fin de los bellos paisajes de Navarra…
Estadísticas generales de la aventura hasta hoy
Distancia total (km)
Gasoil (L)
Países visitados
996 km
120,32 L
1
Todos con los que hablamos lo confirmaron: esta primavera ha sido extremadamente lluviosa en Aragón y Navarra. De hecho, solo hay que ver los campos inundados por todas partes para darse cuenta de que debió de llover un poco más de lo normal… Y como a Marvin no le gusta mucho el barro, eso limita las posibilidades de escapadas en la naturaleza… Así que visitamos algunos de los «Pueblos más bonitos de España» (no lo decimos nosotros, es su denominación oficial 😜).
Uncastillo
Después de nuestra noche en los Aguarales de Valpalmas, teníamos que buscar un lugar más o menos resguardado para la siguiente etapa, dadas las previsiones meteorológicas. Siendo sincero, el problema no es tanto la lluvia, sino que el terreno de por aquí es 100% arcilla, y en cuanto se moja un poco, se convierte en una pista de hielo o en un barrizal (según esté compactado o no) donde Marvin juega a Holiday on Ice…
Nuestra primera opción fue el Pozo Pígalo, una gran poza de agua en un torrente, en una zona que casi recuerda a los Pirineos, y donde hubiera sido muy agradable pasar unos días. Pero el lugar tiene un pequeño inconveniente: está en una enorme zona blanca que cubre toda esta parte de Aragón. No hay red telefónica alguna, y por lo tanto tampoco Internet. Y como que teníamos que trabajar un poco, nos resignamos a regañadientes a tomar el camino de regreso para volver a la civilización…
Uncastillo, otro de los «Pueblos más bonitos de España» estaba en nuestra ruta, y parecía haber un lugar, un poco arriba del pueblo, a orillas de un embalse, donde podríamos pasar la noche sin tener que sacar el cabrestante para salir al día siguiente. Así que allí pasamos la primera noche lluviosa de esta serie, esperando a la mañana siguiente un breve respiro que nos permitiera visitar el pueblo, que es realmente muy bonito…
Sádaba y el Canal de las Bardenas
Hace unos días que nos dimos cuenta, en estos bonitos pueblecitos que parecen haber resistido a la moda española de los ladrillos rojos, de que algunas casas tenían los bordes de todas sus ventanas y puertas pintados de un azul más o menos oscuro (vemos un ejemplo en una de las fotos anteriores)… Tras investigar a fondo, podemos explicar por qué. Resulta que pintar los marcos de puertas y ventanas de azul es un viejo truco de abuela para mantener alejadas a las moscas y los mosquitos. Porque sí, como bien sabe cualquier buen biólogo, ¡a las moscas y los mosquitos no les gusta el azul!… Así es… Es un hecho… Hay a quienes no les gusta el gluten, y bueno, a las moscas y los mosquitos no les gusta el azul… Ya se sabe que de gustos y colores… Así que ahí lo tienen, les dejamos con la información, que siempre será útil para iniciar una conversación durante una comida navideña o cualquier otra reunión familiar…
Armados con nuestros hallazgos científicos, pasamos nuestra segunda noche lluviosa a orillas del Canal de las Bardenas, uno de los muchos canales que recorren esta parte de España en todas direcciones para regar campos que de otra manera estarían tan secos como el desierto de las Bardenas Reales (muy cerca)… La región es realmente bonita, con enormes campos verdes (gracias al canal en cuestión) y pequeñas colinas redondeadas que parecen sacadas del país de los Hobbits, en El Señor de los Anillos…
Así que sí, en las fotos vemos sol y cielo azul, pero no nos confundamos, sólo fueron dos cortas horitas, antes de que empezara a llover de nuevo hasta altas horas de la noche…
Ujué
El pronóstico del tiempo nos había advertido que este lunes habría 100% de lluvia, durante todo el día. Y el pronóstico del tiempo no se equivocó… Pero lo bueno es que se supone que será el último día de lluvia en un tiempo, y el sol volverá el martes… Así que decidimos dejar la zona alrededor de nuestro canal para ir a Ujué, otro de los «Pueblos más bonitos de España», encaramado en una colina rodeado de campos en bancales, como arrozales… Bueno, eso solo lo vimos al día siguiente, porque cuando llegamos, no solo llovía a cántaros, sino que además estábamos entre las nubes. ¡Así que apenas vimos dónde estábamos aparcando!
Y lo que no nos había dicho la previsión del tiempo (o quizá se nos había olvidado mirarlo), era que además de la lluvia, la noche vendría acompañada de vientos fuertes, de hasta 90km/h… Por una vez tuvimos suerte, estábamos aparcados justo en la dirección del viento… Pero basta decir que en lo alto del cerro de Ujué, ¡seguía soplando fuerte!…
Dicho esto, el pueblo de Ujué es realmente encantador, ¡y su iglesia fortificada es impresionante! Y efectivamente, el martes por la mañana, el sol había vuelto (aunque el viento no había amainado mucho…)…
Foz de Arbaiun
Tras nuestra visita de Ujué bajo el sol, continuamos nuestro viaje hacia nuestra primera parada del día: Javier. Sí, vale, dicho así no evoca mucho. Así que aquí va una segunda pista: si San Francisco de Asís nació en Asís, ¿dónde nació San Francisco Javier?… Y sí… en Javier (o Xavier en navarro, catalán o francés).
Se da la circunstancia de que Francisco era el menor de los cinco hermanos de la familia formada por Juan de Jasso, doctor en derecho por la Universidad de Bolonia y presidente del Real Consejo de Navarra, y la noble María de Azpilcueta. Francisco vivió con papá y mamá en el castillo familiar (en Javier), hasta que a los 19 años, se fue a París para estudiar en la Sorbona antes de conocer a Ignacio de Loyola, hacerse jesuita y partir a descubrir el mundo para predicar la buena palabra… Fue sobre todo en Asia donde el joven Paco se distinguió, ya que tras pasar por la India, Ceilán (hoy Sri Lanka, para los más jóvenes que no lo sepan), Malaca y su estrecho y las Molucas, siguió hasta Japón (del que los europeos sólo habían oído hablar, por aquel entonces, a través de Marco Polo), y se aventuró en el interior del país (algo que ningún europeo, ni siquiera Marco Polo, había hecho hasta entonces).
Como pequeña anécdota, si los europeos descubrieron en parte Japón y su cultura gracias a las cartas de Francisco Javier, a la inversa, los japoneses consideraban a Francisco Javier como el arquetipo de la civilización europea (glurp! 🙄)… El pequeño Paco también quizo ir a China (donde la entrada de cualquier extranjero estaba castigada con la muerte, en aquella época), pero murió antes, en la isla de Sanchuan, cerca de Cantón (hoy Guangzhou, para los más pequeños). Su cuerpo fue repatriado a Goa (India), donde ha sido venerado desde entonces, así como en toda la Iglesia, como San Francisco Javier, considerado el «Misionero de Oriente» y co-patrono de las misiones y los misioneros (con Teresa de Lizieux que nació en… ? 🤓), y por extensión, de los viajeros, un poco… también…
Todo esto para decir que el castillo de mamá y papá es bastante impresionante, ¡y la iglesia que se le añadió en honor al «más joven de la familia» es aún más impresionante!
Después de esto, fuimos a reflexionar sobre las aventuras del pequeño Francisco en las alturas del cañón de Arbayún (o Foz de Arbaiun, en el idioma local), uno de los muchos cañones que se encuentran en la región y que, además de los impresionantes 6 km de largo y 385 m de alto (60 m más alto que la Torre Eiffel), ofrece un sitio ornitológico privilegiado para observar buitres (leonados y alimoches), halcones peregrinos, algunos quebrantahuesos e incluso dos o tres águilas perdiceras… ¡Y como los buitres ya están anidando en esta época del año, era el lugar perfecto para una tarde de observación de aves disfrutando del sol reaparecido!



















































