Tierra adentro…
Dejamos el océano para adentrarnos en el interior, con la esperanza de encontrar un poco de tranquilidad, lejos de las hordas de turistas que invaden el litoral… Así que aquí estamos en el Périgord, descubriendo las diferentes facetas de esta bonita y bastante tranquila región, desde las orillas del Charente hasta el este de la cuenca de Brive…
Estadísticas generales de la aventura hasta hoy
Distancia total (km)
Gasoil (L)
Países visitados
11.145 km
1.802 L
4
Un último día junto al mar…
25-26/07/2025 – St Georges-de-Rex -> St Laurent-de-la-Prée
Nos hubiera gustado seguir la costa hasta el País Vasco, como habíamos planeado inicialmente, pero tenemos que afrontar la realidad: probablemente no era el momento adecuado. La costa atlántica está a rebosar de turistas, y la idea de compartir nuestros pequeños rincones aislados con otras seis furgonetas y dos autocaravanas, todas amontonadas unas encima de otras, no encaja especialmente con nuestra idea de «vida con Marvin»… Así que decidimos volver al interior para nuestro tramo final hacia Andorra. Pero antes de eso, logramos pasar dos noches en la desembocadura del Charente, a unos veinte kilómetros al sur de La Rochelle, en un entorno que se parece mucho a la Camarga, pero con vacas lemosinas en lugar de toros, y garzas en lugar de flamencos… 😜 ¡El lugar realmente merece la pena! Es una enorme zona pantanosa con canales que separan los diferentes campos donde las vacas pastan tranquilamente, la desembocadura del Charente al sur y el océano al oeste. Así que, con tanta agua por todas partes, hay cientos de aves de todo tipo (y también algunos cientos de coipús…). No podríamos haber pedido una mejor despedida del océano, sobre todo porque, curiosamente, logramos estar completamente solos durante 48 horas, con solo unos pocos pescadores y paseadores de perros. ¡Un sueño!… Así que, para disfrutar del paisaje (y ampliar nuestras listas de observación de aves), dimos un largo paseo por la Charente hasta el Fort Lapointe y el océano, con la isla Madame y la isla d’Aix frente a nosotros, e incluso, a lo lejos, entre la niebla, el Fort Boyard (sí, sí… se puede ver en las fotos fijándose bien… 🤣)
Estos tiempos cambiantes (conversación con un pescador)…
27/07/2025 – St Laurent de la Prée -> Cognac
Para comprender que el cambio climático es mucho más que una simple gráfica de temperaturas, nada mejor que conversar con quienes lo viven en primera persona. Nuestra última noche junto al mar nos permitió charlar con un pescador que, el día anterior, ya nos había aconsejado dónde instalarnos para no tener las ruedas en el agua cuando subiera la marea… Entre recuerdos de infancia, cuando todavía era frecuente ver delfines aventurándose en la desembocadura del Charente, o cuando había que caminar una buena distancia para llegar al agua desde el aparcamiento de la punta de Port-des-Barques (donde, hoy, prácticamente se puede pescar desde la ventana del coche), algunas anécdotas dan escalofríos, como el hecho de que la tormenta Xynthia, en 2010, borró por completo un pueblo costero del mapa, cuando el nivel del mar subió tanto que el agua sobrepasó el dique al pie del cual estábamos instalados, inundó por completo la marisma del otro lado (por donde acabábamos de caminar), y llegó a las puertas del pueblo de Saint Laurent-de-la Prée, a 2 km tierra adentro. La Isla Madame, por su parte, quedó completamente sumergida, y solo se veían las copas de sus árboles más altos… Xynthia fue una tormenta excepcional (con un coeficiente de marea estimado en 184, cuando el máximo en esta zona suele ser de 110-115 durante las mareas más fuertes), pero es evidente que, según la experiencia de nuestro pescador, las tormentas han sido cada vez más frecuentes e intensas en los últimos años. Igualmente interesante, parece que el conocimiento ancestral de gestión de la marisma se ha perdido entre las últimas generaciones. Donde los antiguos vaciaban o llenaban los canales según las diferentes necesidades de los ganaderos, los cazadores o los pescadores, decisiones que parecen totalmente irracionales hacen que hoy, la marisma solo se abastece de agua en invierno, incluso cuando, como hoy, la sequía de junio ha hecho que muchos de estos canales solo tengan unos centímetros de agua, que las carpas estén medio fuera del agua y se mueran por falta de oxígeno o altas temperaturas, que los coipos o los patos caminen más que nadan, y que las vacas se muevan libremente entre los campos (e incluso por las carreteras) porque los canales están vacíos y, por lo tanto, pueden cruzarlos sin ningún problema… De esta discusión, una conclusión parecía clara para nuestro pescador: los cálculos de los científicos están subestimados, y todo lo que el IPCC predice para dentro de 50 años ya está sucediendo en la costa atlántica. Los municipios correspondientes incluso sugieren que la isla de Ré o la de Oléron probablemente ya no serán habitables después de 2050… Era difícil no pensar, mientras contemplábamos una última puesta de sol sobre la marisma de Saint Laurent-de-la-Prée desde la ventana de Marvin, que teníamos mucha suerte de haber pasado dos noches solos en el mundo, rodeados de naturaleza, en la desembocadura del Charente, y que todo este ecosistema probablemente será muy diferente, si es que todavía existe, dentro de unos años.
PD: Las fotos son de nuestra «cámara trampa», después de dos días en la marisma…
Ilusiones perdidas…
28/07/2025 – Cognac -> La Rochebeaucourt-et-Argentine
Aunque es aquí donde Balzac ambientó su historia en «Ilusiones Perdidas», Angulema es sin duda más conocida por su festival del cómic… Así que allí hicimos nuestra parada del día, aunque no sea realmente la época del festival y que visitar una ciudad un lunes sea, después de todo, un poco deprimente (¡todo está cerrado!). Angulema es, sin embargo, una pequeña ciudad encantadora, con sus casas de piedra blanca y su impresionante catedral románica, también blanca, con su fachada finamente esculpida.
A continuación, nos dirigimos a La Rochebeaucourt-et-Argentine, y más concretamente al Plateau d’Argentine, protegit por su valor geológico (es una meseta calcárea) y por su biodiversidad (está cubierta de praderas calcáreas). De aquí proviene la piedra de Mareuil, que en su día era tan apreciada que se utilizó para construir la mayoría de las casas de los pueblos de los alrededores y, más allá, hasta Angulema (incluida la famosa catedral) e incluso Rochefort y París. Pero unas ilusiones perdidas hicieron, también aquí, que con el colapso gradual del mercado de la piedra caliza, las canteras cerraran una tras otra. Hoy en día, solo quedan dos en funcionamiento, y las demás se han quedado allí, los últimos bloques de piedra abandonados en la entrada, como si el tiempo se hubiera detenido de golpe. Un proyecto intentó revitalizarlas hace unos años, aprovechando el frescor y la humedad que proporciona la piedra para cultivar champiñones, pero dado el precio de los champiñones, el proyecto nunca fue realmente rentable y finalmente también se abandonó… Impresiona encontrarse con estas grandes entradas rectangulares excavadas en la roca en medio del bosque, con helechos que las invaden gradualmente. Y al adentrarse, es un poco como en las Carrières des Lumières de Les Baux-de-Provence, ¡pero sin luces! 😉 Luego, en medio de las canteras, y también excavados en la roca, se encuentran unos “cluzeaux”, un término que, en Périgord, designa un refugio excavado o tallado por el hombre en la roca. Se cree que los Cluzeaux de Argentine datan de la Edad Media y contienen escaleras, estanterías y silos de grano a un lado, y una misteriosa necrópolis al otro, que debió servir como cementerio para leprosos de una leprosería gestionada a principios del siglo XVIII por el señor de La Rochebeaucourt. Para un primer día en el Parque Regional del Périgord Limousin, ¡este es un buen comienzo!
Los misterios del Périgord…
30/07/2025 – La Rochebeaucourt-et-Argentine -> Paussac-et-Saint-Vivien
Hoy hicimos una etapa (muy) corta para acercarnos a Brive-la-Gaillarde, pero no demasiado rápido para no llegar antes del sábado, día del famoso mercado bajo las Halles Georges Brassens… 😋
El pueblo de Paussac-et-Saint-Vivien no es precisamente una gran atracción turística, pero dos menciones enigmáticas en Google Maps nos trajeron hasta aquí: la Peyre d’Ermale y el pueblo abandonado de Vieux Breuil…
La Peyre d’Ermale (o Pierre d’Ermale), falsamente considerada un dolmen (según la página web oficial del Ministerio de Cultura), es en realidad una piedra de sacrificio, pero es difícil saber más sobre este extraño monolito plantado en medio de un pinar, ya que parece que el monumento, aunque esté catalogado en el Inventario Nacional haya sido olvidado por los historiadores, tanto que ni siquiera está marcado ni acompañado de un cartel explicativo… Un poco más adentro del mismo bosque, nos encontramos con los restos de casas de piedra cubiertas de vegetación. Por un momento, nos sentimos como un explorador español en busca de El Dorado y tropezando con los restos de pirámides incas en medio de la selva. Este exotismo era ilusorio, sin embargo, ya que la selva aquí no es más que un bosque de robles, y las pirámides incas son casas construidas por “carriers” (trabajadores de las canteras de piedra caliza) en una época olvidada. Probablemente no se trató de una gran explotación, ya que la historia del pueblo de Vieux Breuil parece haberse perdido en los meandros de la historia, y nadie puede decir cuándo ni por qué estos canteros construyeron esta pequeña aldea de siete casas aprovechando las paredes que excavaban en la piedra para tener que construir solo tres muros (o dos en el mejor de los casos). Contrariamente a lo que su nombre podría sugerir, Vieux Breuil nunca fue un pueblo habitado permanentemente, abandonado en favor de uno más bello o más moderno. Es simplemente un conjunto de refugios semitrogloditas que los canteros utilizaban periódicamente, cuando estaban lejos de sus familias, mientras preparaban un pedido.
Capital…
31/07/2025 – Paussac-et-Saint-Vivien -> Saint-Front-d’Alemps
Los romanos ya lo habían entendido: el meandro del río Isle que rodea Puy-Saint-Front era el lugar perfecto para fundar una pequeña y encantadora ciudad, llena de monumentos y calles estrechas. Périgueux es la capital cultural y turística del Périgord blanco, y este espíritu capitalino no es nuevo, ya que en época romana, la antigua Périgueux (en la época, Vesunna) ya era la capital romana de los Petrocores. De la época romana se conserva un gran anfiteatro, salvado in extremis de una destrucción total, ya que servía como almacén de bloques de piedra caliza para una cantera local. Pero con el paso de los años, el patrimonio monumental de Périgueux se ha ido consolidando, entre otras cosas, con la adición de una gigantesca catedral arriba del Puy-Saint-Front, con multitud de cúpulas que recuerdan a la Basílica San Pedro de Roma… El centro histórico es un auténtico laberinto de calles estrechas, bordeadas de magníficas casas antiguas de piedra caliza, adornadas con todo un bestiario de esculturas. En resumen, nos dejamos cautivar por Périgueux (y yo, en particular, por su catedral), y pasamos un buen rato paseando por sus calles, en el relativo frescor de la mañana… Después, volvimos un poco al norte para instalarnos en el bosque de Saint-Front-d’Alemps, que, sin duda por el calor, desprende una deliciosa olor a pinos. Ideal para trabajar y descansar un poco esta tarde antes de continuar nuestro descubrimiento del Périgord mañana… Por cierto, como pequeña anécdota, hay 4 Périgords en total: el Périgord verde, al norte (llamado así por Julio Verne por sus bosques), el Périgord blanco, abajo (cuyo nombre viene de su yacimiento de piedra caliza y las diversas canteras instaladas allí), el Périgord púrpura, al suroeste (que debe su nombre al color que toman las hojas de los viñedos en otoño), y el Périgord negro, al sureste (cuyo nombre no está relacionado con la trufa, al contrario de lo que se suele creer, sino más bien con la abundancia de sus bosques de encinas muy oscuras)…






















































































































